“Hay que trabajar en la mentalidad del deportista”
ENCUENTRO EN ARRECIFES

“Hay que trabajar en la mentalidad del deportista”

El Club Ricardo Gutiérrez, de la ciudad de Arrecifes, organizó un encuentro denominado “Psicología deportiva: Entrenamiento y desarrollo de las destrezas mentales y gestión emocional”, a cargo del Lic. Diego Mc Guire. Será esta tarde a partir de las 17:30 horas.

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El evento será en la sede del club, esta tarde a partir de las 17:30 horas, y está destinado a deportistas, profesores, padres, es decir es abierto a la comunidad. Diario Núcleo conversó con el prestigioso especialista, Diego Mc Guire, acerca de este encuentro

-Doctor, ¿Cómo se dio esta posibilidad de realizar este evento en Arrecifes? ¿Cuál es el eje central de la “piscología deportiva”? 

-DM: “Vamos a hacer una conversación sobre la disciplina en la cual yo me desempeño. En qué consiste esta conversación, esta charla, no me gusta decirle charla porque uno diserta y los demás escuchan, pero a mi me gusta que se establezca un diálogo con el oyente, que haya un ida y vuelta, que pregunten, por eso me gusta más la palabra conversación. La finalidad es poder mostrar que antes de deportistas somos personas, como personas que somos tenemos un psiquismo humano y tenemos emociones, y que tanto el psiquismo humano, donde están los pensamientos como las emociones, que están en cada uno de nosotros, ingresan a un campo de juego, y cuando ingresamos a un entrenamiento, a un campo de juego, a una competencia, así como ingresa el aspecto táctico, el físico, también ingresa el aspecto mental y emocional. Y creemos que también se tienen que entrenar los aspectos mentales. Nosotros escuchamos muchas veces en las notas de los diarios, en la radio o en la tele que “lo ganamos por la cabeza”, “perdimos porque estamos mal de la cabeza”, etc, pero mi pregunta es ¿se entrena la cabeza?”. 

-Como en cualquier actividad, somos un cúmulo de sensaciones, la problemática del “día a día”. ¿Cómo se trabaja eso en un deportista? 

-DM: “No podemos ingresar a un campo de juego sin ser quien somos y con lo que sentimos y con lo que pensamos. Hay que entrenar y generar herramientas para poder, al momento del entrenamiento o de la competencia, darle relevancia a los estímulos que deben ser relevantes. Si yo entro a un campo de juego el estímulo relevante mayor es tener un buen rendimiento. Ni ganar, ni el público, ni el árbitro, ni si discutí con mi pareja hace dos horas o con mi novia/o hace tres horas, o con mi madre o padre hace unas horas, poder tener la atención, las distintas destrezas mentales, la concentración en solo lo que debe ser al momento del entrenamiento y de la competencia, justamente, mejorar el rendimiento. Cómo mejorar el rendimiento: con el establecimiento de los que nosotros llamamos “metas de desempeño”, metas claras, concretas y posibles de realizar y que hagan que yo mientras esté en el campo de juego esté continuamente tratando de generar eso que me propuse para ejecutar en el entrenamiento o en la competencia. Por ejemplo, con un jugador de básquet de la Liga Nacional, proponerle cuántos rebotes en ofensiva te propones para este partido, o cuántos rebotes en defensiva o cuántos tiros al aro a pie firme te propones. Yo lo que logro ahí, con cierto establecimiento de metas de desempeño, es tener al deportista con la atención puesta en lo que debe tener la atención. En mejorar el rendimiento y en intentar ejecutar lo que me propongo. Segundo, en tener una actitud activa en campo de juego para poder lograr lo que me propuse hacer. Tercero, tener una predisposición emocional a estar continuamente actividad, intenso de lo emocional para ejecutar lo que me propuse, y concentrado en lo que me propuse. Si logro que el deportista esté en esas funciones, seguramente voy a lograr un rendimiento individual de ese deportista, y si eso lo multiplico por la cantidad de jugadores voy a tener un mejor rendimiento colectivo del equipo, y eso, tal vez, me de grandes posibilidades, a lo que todos queremos a tener buenos resultados. Pero primero debemos pensar el rendimiento del deportista y no en los resultados”. 

-¿Hay una preparación diferente en cuanto a lo mental entre un deportista amateur y uno profesional?

-DM: “La preparación es igual, tal vez hay otros estímulos externos que a veces pueden confundir o hacer cambiar el foco de la atención en el deportista. Por ejemplo, no es lo mismo ser rentado a no serlo. Estas conversaciones son muy buenas porque muestran lo que hacemos nosotros los psicólogos, yo siempre digo que es mejor trabajar con los deportistas desde niños para cuando ya llegan a un plantel superior, que ya sepan y lo tengan incorporado al entrenamiento mental y emocional; que entrar en primera instancia con un plantel superior donde ya te encontrás con mujeres u hombres ya adultos, donde, tal vez, nunca han tenido una experiencia con un psicólogo deportivo. Hay distintas creencias en los deportistas en cuanto a la palabra psicólogo: como “yo no le voy a contar los problemas a nadie”, y en realidad yo no estoy para que me cuenten los problemas, yo soy psicólogo deportivo en ese momento. Obviamente, muchas veces se termina trabajando clínicamente con los deportistas. Esas creencias que hay tienen que ver por los momentos en que muchas veces se convoca a un psicólogo deportivo: es muy difícil que nos llamen cuando un club está en los primeros puestos del torneo; al psicólogo deportivo se lo llaman cuando están o condenados al repechaje o cuando se está por descender, entonces queda la profesión asociada a momentos malos. Nosotros también trabajamos para dar un plus para estar entre los primeros de un torneo”.

-Por todo lo expuesto es necesario que los clubes inviertan tanto en un psicólogo deportivo, también en nutrición, etc. Cómo es el trajano con lo entrenadores o entrenadoras, ¿puede haber alguna reticencia?    

-DM: “La verdad que sí. La experiencia me indica es que no por maldad. Tiene que ver con la ignorancia del rol nuestro, con total respeto digo ignorancia. Ignoran o no saben lo que hacemos, y como muchas veces tomamos un lugar relevante dentro del cuerpo técnico como colaboradores, a veces molesta esto porque muchas veces el deportista se empieza a acercar más al psicólogo deportivo, y eso a veces puede molestar. Cuando trabajo con los entrenadores lo que siempre manifiesto es que yo soy un colaborar, estoy para ayudar para que los jugadores o jugadoras de un plantel tengan un mejor rendimiento, no soy un adversario”. 

-Si bien está el desgaste físico en un deportista. ¿Se puede hablar de un desgaste mental, y en todo caso que lo hubiera se puede entrenar? 

-DM: “Claro que hay un desgaste mental. Uno no tiene los mismos niveles de atención, de concentración en una competencia en los primeros minutos que en los últimos. Supongamos en un partido donde hay un alargue: esto hace a que el jugador, el deportista no tenga la mayor lucidez que tuvo al inicio del partido. 
Cómo se trabaja: Hay que llevar al deportista a lo que hoy en día está conocido como el Mindfulness, el estar en el presente continuamente. Muchos deportistas consultan porque se quedan instalados en el error. Hacen un pase, lo intercepta el rival, gol del rival, y te dicen que se quedan todo el tiempo instalado en ese error que cometieron, si es que lo cometieron porque puede ser virtud del rival interceptar el pase. Tengo un jugador dándole relevancia a un estimulo que ya no es importante porque ya sucedió, y yo sigo instalado ahí, no pude salir nunca de ese foco. Eso hay que trabajarlo.”
 

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