La tranquilidad del mediodía en el sur de España se vio interrumpida por un estruendo metálico que se escuchó a varios kilómetros a la redonda. En el punto kilométrico de la línea de alta velocidad que conecta Andalucía con la capital, un accidente de proporciones catastróficas ha dejado, hasta el momento, un saldo confirmado de siete fallecidos, aunque las autoridades de la Guardia Civil y los equipos médicos de la Junta de Andalucía advierten que la cifra es "provisional y con alta probabilidad de ascenso".
El accidente se produjo en un tramo donde la infraestructura permite velocidades superiores a los 200 km/h. Según las primeras reconstrucciones técnicas de Adif, la secuencia se inició cuando la formación de la empresa privada Iryo, que transportaba a más de 150 pasajeros desde Málaga hacia Madrid, sufrió un descarrilamiento repentino de sus vagones intermedios.
La inercia del convoy hizo que varios de sus coches invadieran el gálibo de la vía contraria. En ese instante, un tren Alvia de Renfe, que cumplía el servicio Madrid-Huelva, circulaba por el sector. El conductor del Alvia no tuvo margen de maniobra para evitar la colisión lateral-frontal contra la estructura del Iryo. El choque fue tan violento que el Alvia también terminó fuera de los rieles, volcando sus primeros tres vagones sobre un terraplén.
En consecuencia, el escenario en el lugar se vio desolador. "Parece una zona de guerra; hay vagones comprimidos uno dentro de otro", relató uno de los primeros bomberos en llegar. Más de 200 efectivos, apoyados por helicópteros sanitarios y una unidad especial de la Unidad Militar de Emergencias (UME), trabajan contrarreloj.
El mayor desafío para los rescatistas se encuentra en la unión de ambas formaciones, donde las estructuras quedaron entrelazadas.
El uso de cizallas hidráulicas es constante para intentar liberar a pasajeros que permanecen atrapados en los compartimentos del Alvia. Se ha instalado un hospital de campaña en una zona aledaña para realizar el triaje de los heridos, muchos de los cuales presentan politraumatismos graves.
La infraestructura ferroviaria ha sufrido daños estructurales severos en las catenarias y las vías, lo que ha provocado el corte total del corredor sur. Se estima que más de 15.000 viajeros se verán afectados durante las próximas 48 horas, ya que la remoción de las formaciones requerirá de grúas de gran tonelaje que aún están en camino.
Mientras el país procesa el dolor, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya ha recuperado las cajas negras de ambas locomotoras. Las hipótesis son tres:
Fallo en el cambio de agujas: Un posible error en la configuración de la vía.
Desperfecto técnico del Iryo: Una falla en el sistema de rodadura o ejes.
Hundimiento del terreno: Se investiga si las lluvias recientes en la zona de Córdoba pudieron afectar la estabilidad de la plataforma ferroviaria.
El rey y el presidente del Gobierno han expresado sus condolencias a través de comunicados oficiales. Se espera que en las próximas horas se anuncie un periodo de luto nacional.
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