Año Nuevo en la guardia: cómo se vive la fiesta en el Hospital San José de Pergamino
Lejos de sus hogares pero cerca de su compromiso, el personal del del Hospital San José recibió el Año Nuevo trabajando, cuidando pacientes y acompañándose entre compañeros que ya son una segunda familia. Diario Núcleo recorrió las instalaciones de la institución y dialogó con el personal.
Mientras la ciudad se preparaba para despedir el año entre brindis, mesas familiares y abrazos, en el Hospital San José de Pergamino la noche del 31 de diciembre de 2025 transcurre como tantas otras: con guardias activas, luces encendidas y equipos completos listos para cuidar. Para el personal de salud, la llegada del 2026 encuentra a muchos lejos de sus hogares, pero cerca de una vocación que no entiende de feriados.
Zulma Casadevall, instrumentadora del servicio de quirófano, conoce bien esa realidad. Con 34 años de trayectoria, pasar las fiestas trabajando forma parte de su historia laboral. “He hecho veinticuatro, veinticinco, treinta y uno… ya estamos acostumbrados”, cuenta con naturalidad. La experiencia, dice, se vive en un clima especial: “Hay entrega, compromiso y también algo de festejo. Estamos trabajando, pero tratando de pasarla lo mejor posible con compañeros de toda la vida y con los que se van sumando”, expresó.
En esas noches, el hospital se convierte en una segunda casa. No solo por las horas compartidas, sino por los vínculos que se fortalecen con el paso del tiempo. “La familia ya está acostumbrada. Con tantos años, el hospital es parte de la vida de todos los que trabajamos en salud”, reflexionó Zulma, consciente de que detrás de cada guardia también hay hogares que acompañan y comprenden.
En el servicio de maternidad, la expectativa se multiplica. Sandra Clutterbuck, licenciada obstétrica, vive la fiesta con una mezcla de responsabilidad y emoción. “Uno no está con la familia, pero sí con los compañeros de trabajo de todo el año, que ya son parte de la familia. También tiene su costado lindo”, afirmó. Y esa noche, además, podía quedar marcada por un hecho especial: la posible llegada del primer bebé del 2026. “Tenemos un trabajo de parto al que no le falta mucho, un par de horas. Acá estamos, esperando y anhelando este nuevo nacimiento”, explicó.
El balance del servicio, asegura Sandra, es positivo. El crecimiento del área obstétrica y el fortalecimiento del centro especializado renuevan energías incluso en fechas sensibles. “Trabajamos cada día un poco mejor en pos de las personas gestantes”, destacó.
En la unidad coronaria, Martín Habid vive su primera guardia en una fiesta de fin de año. Para ella, la experiencia tiene un significado particular. “Aunque estemos lejos de la familia de uno, está bueno compartirlo con buenos compañeros. Acá adentro también se forma una familia”, señaló. El servicio funciona con normalidad, sostenido por el compromiso colectivo y el acompañamiento mutuo.
Pasar el Año Nuevo en el hospital no es una excepción para muchos integrantes del equipo de salud: es parte del trabajo y de la vocación. “El servicio a los enfermos es algo que se hace de corazón”, resume uno de los trabajadores, que ya ha vivido varias fiestas entre pasillos, guardias y turnos nocturnos.
Así, mientras el calendario cambia, en el Hospital San José de Pergamino el año nuevo llega entre controles, nacimientos posibles y cuidados constantes. Lejos del ruido de los festejos, el personal de salud vuelve a demostrar que hay celebraciones silenciosas, hechas de compromiso, humanidad y presencia cuando más se necesita.