noscript
El Concejo Deliberante recordó los 40 años de democracia con un concierto
ANOCHE

El Concejo Deliberante recordó los 40 años de democracia con un concierto

También se celebró el 128 aniversario de la declaración de Pergamino como ciudad.

Compartir

El Honorable Concejo Deliberante organizo un concierto para recordar y celebrar los 40 años de democracia y el 128 aniversario de la declaración de Pergamino como ciudad. El encuentro tuvo lugar anoche en el recinto del HCD.

Participaron diferentes expresiones musicales y culturales como la Banda Municipal, la Orquesta Estable CM Juan Carlos Paz, La RM Jazz Band, la Orquesta de Tango “El Desbande” y el Cuarteto de Cuerdas de la Unnoba.

La participación de Banda Municipal contó con la interpretación del Himno Nacional a cargo de Andrea Bustos y Diego Morán. Tambien la banda interpretó Luna Tucumana y La Pantera Rosa con la Intervención Est. de Danzas Mirka Duzevich.

La Orquesta Estable conservatorio de musica “Juan Carlos Paz” interpretó Fanfarria Barroca, Jean Mouret; Czardas, Monti (Solista, Aldana López); tema de la Sinfonía del Nuevo Mundo, Antonin Dvorak; Waltz N°2-D.Shostakovich, con la Intervención del Estudio de Danzas de Mirka Duzevich.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por HCDPergamino (@hcdpergamino)

El Cuarteto de Cuerdas de la Unnoba acompanó con W.A.Mozart, Cuarteto en Do Mayor K 157; Allegro -Andante -Presto; E.Elgar. Salud d'amour. A.Erlich Oliva. Tres danzas argentinas: Chacarera con preludio, Zamba de muy lejos -Cueca cabo de Vila; G. Matos Rodríguez. La cumparsita; A. Piazzolla. La muerte del angel.

La Orquesta de Tango "El Desbande" interpretó Organito de la tarde (José González Castillo-Catulo Castillo); Jueves (Udelino Toranzo-Rafael Rossi) y Buscándote (Lalo Scalesse). Mientras que RM Jazz Orquesta hizo sonar On the street where you live (Frédéric Loewe, Alan Jay Lerner); Satin doll (Duke Ellington, Billy Strayhorn and Johnny Mercer) y Funky Monkey (Rick Stitzel).

128 años como ciudad

Pergamino es una ciudad que surgió sin acta de fundación ni documento baptismal que precise su génesis. El documento más antiguo encontrado hasta el momento que hace referencia a La Dormida del Pergamino es un acta del Cabildo de 1626. Pero el nacimiento de La Dormida debió producirse entre los años 1586 a 1600, cuando se intensificó el tráfico entre Buenos Aires y el Alto Perú. La importancia que adquirió este lugar se debió principalmente al hecho de que desde aquí partían tres rutas: a Buenos Aires, a Córdoba y Tucumán y a Cuyo (Mendoza y San Juan). Al principio la Dormida fue un posta en donde descansaban los viajeros, las carretas y el ganado.

El 23 de octubre de 1895, Pergamino fue declarada ciudad por ley del Senado y de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Por esta ley se confiere el título de ciudad a los pueblos de Azul, Bahía Blanca, Pergamino, Barracas al Sud y Tandil. Al momento de la declaración de ciudad, ocupaba el cargo de intendente Vicente B. Biscayart y el Concejo Deliberante estaba compuesto por catorce concejales.

En 1895 Pergamino contaba con tres hoteles, veintidós almacenes, diez tiendas, cinco cocherías, tres oficinas de acopiadores de frutos, siete cervecerías, cuatro carpinterías y aserraderos, siete panaderías, un molino a vapor y un molino de harina, dos barracas, tres hornos de ladrillos, dos fiambrerías, tres carbonerías, una tintorería, cuatro agencias y comisiones, una agencia de diarios y librería, cinco casas de remate, dos empresas de construcción, dos peluquerías, una fábrica de sombreros, una fábrica de jabón y de velas, dos sastrerías, dos casas de fotografía, una armería, entre otras cosas.

A 40 años de la histórica elección de 1983

En aquellos comicios de 1983 triunfó la fórmula de la Unión Cívica Radical (UCR), compuesta por Raúl Alfonsín y Víctor Martínez, que se impuso sobre la del peronismo que integraban Ítalo Luder y Deolindo Felipe Bittel. La UCR obtuvo casi el 52% de los votos y ganó la presidencia, para escribir un nuevo capítulo en la historia nacional, a partir del 10 de diciembre de ese mismo año.

La participación en esa elección fue masiva y nadie quería dejar de votar y de ser protagonista de ese momento histórico. El pueblo salió a las calles de todo el país a festejar. Solo en el Obelisco de Buenos Aires se juntaron un millón y medio de personas.

En ese entonces las mesas no eran mixtas. En las filas, muy extensas, nadie se molestaba por la demora. Valía la pena esperar.

A la muchedumbre con ansias de dejar atrás la sombra de la dictadura cívico-militar se le sumaban unos nuevos protagonistas: niños y niñas asombrados y divertidos que acompañaban a votar a sus padres y madres.

A las 18 horas los canales de televisión abrieron sus transmisiones. En ATC Roberto Maidana y Mónica Gutiérrez, entre otros periodistas, se disponían a encabezar una transmisión de casi 12 horas.

Después hubo que esperar bastante para saber los resultados de las primeras mesas. El centro de cómputos se instaló en el Centro Cultural San Martín, un lugar que, poco después, volvería a ser sede de una instancia vital para la democracia argentina y su consolidación: allí durante 280 días funcionó la Comisión Nación sobre Desaparición de Personas (CONADEP).

Alfonsín, su familia, parte de su equipo y el candidato a vicepresidente, Víctor Martínez, recién arribado de Córdoba donde había votado, se instalaron en Boulogne, en la quinta del empresario Alfredo Odorisio. Allí recibían llamados telefónicos y miraban la televisión anotando cada resultado parcial.

Ítalo Lúder estaba en el edificio de Reconquista al 1000 en el que había montado su búnker. Allí esperarían. El entusiasmo y la euforia inicial fueron mutando en cautela y silencio ominoso.

Una vez más sonó el teléfono en la quinta de Boulogne y quién atendió supuso que se trataba de una broma. Era alguien de presidencia que se ponía a disposición, que establecía la custodia oficial para el nuevo presidente. “Dijo eso: Presidente”. En ese momento, Alfonsín, su familia y sus hombres se convencieron del triunfo. El nuevo presidente decidió ir a la Casa Radical, a la sede de su partido, en donde se había congregado una multitud.

Al día siguiente, Lúder, el candidato justicialista, visitó a Alfonsín y lo felicitó por su victoria. El radical de inmediato le hizo una generosa oferta: ser presidente de la Corte Suprema. Lúder declinó la propuesta, pero sugirió el nombre de Enrique Petracchi.

A tan solo tres días de haber comenzado el mandato, Alfonsín decretó lo que sería otro de los hechos históricos más movilizantes de la Argentina: el juicio a los miembros de las tres juntas militares que usurparon el poder en 1976.

Con el retorno de la democracia, la cultura vivió un momento único y muchos artistas e intelectuales comenzaron a volver del exilio. Mercedes Sosa, por ejemplo, que empezó a grabar colaboraciones con otros músicos como León Gieco, Víctor Heredia y Fito Páez. El teatro abrió espacios en los que se presentaron distintas obras y actividades culturales, entre ellos Teatro Abierto, el Café Einstein y el Parakultural. Y el cine estrenaba películas contextualizadas históricamente como La historia oficial, de Luis Puenzo, ganadora del Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1985.

Etiquetas
logo
Comentarios