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Mariano Benítez: el pueblo que supo ser tan grande como Pergamino y que hoy tiene 100 habitantes
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Mariano Benítez: el pueblo que supo ser tan grande como Pergamino y que hoy tiene 100 habitantes

Durante las primeras décadas del siglo XX fue una localidad activa y muy próspera que con el paso de los años fue quedando detenida en el tiempo. Su fisonomía tan única relata cómo era la vida en los pueblos hace 100 años.

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Las tierras sobre las cuales se levantó la localidad de Mariano Benítez le pertenecían al Rey de España y a partir del año 1725 fueron concedidas por él mismo "en merced" a diferentes personas que las solicitaban. Esta concesión era solo para aquellos que hayan tenido algún "mérito" a ojos del Rey.

Para ese tiempo, los Benítez que vivían en la zona eran dos hermanos, Julián José en Pergamino y José Franciso en San Nicolás. Este último se unió en matrimonio con Estanislada de la Sota y como fruto de la relación, un 22 de julio del año 1855, nació su único hijo, Mariano Manuel Benítez.

Benítez se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires y contrajo matrimonio con Cármen García, hija del célebre pintor García del Molino quien retrató a Juan Manuel de Rosas entre otros personajes públicos de la época.

Mariano Benítez falleció el 28 de septiembre del año 1891 a la temprana edad de 36 años, víctima de una enfermedad neurológica llamada meningoencefalitis. Como no tuvo descendencia, sus herederos fueron su mujer y su madre. Su herencia incluía bienes en muchas partes de la provincia de Buenos Aires, entre los que se encontraba la estancia "La Ambogena". Con el correr del tiempo la estancia se haría célebre por ser el escenario de las dos Batallas de Cepeda.

Años después de la muerte de Benítez, su madre, Estanislada de la Sota, designó al Dr. Miguel Victoriano Dávila, ahijado y primo de Benítez, como beneficiario de "La Ambogena".

A partir del año 1882, el Partido de Pergamino había quedado trazado por varias vías de líneas ferroviarias que representarían un nuevo panorama de poblamiento en la zona. Fue el 25 de febrero de 1907 cuando, a partir de un decreto del Ministerio de Obras Públicas, se designó con el nombre de Mariano Benítez a la estación de tren que estaba ubicada en tierras que habían sido donadas por Miguel Dávila.

Con la llegada del tren, Dávila comenzó a pensar en la posibilidad de fundar un pueblo para aprovechar los beneficios del ferrocarril. Se juntó con delineador municipal, Reynaldo Stank, quien fue el responsable de realizar el trazado urbano de la localidad. A partir de entonces comenzó un lento crecimiento con la construcción de las primeras casas y comercios.

Las décadas de mayor esplendor de la localidad se dieron entre 1920 y 1930 cuando Dávila residía en la localidad y ejecutaba sus ideas en lo referido al progreso y aprovechaba sus contactos al ser diputado. Durante esas décadas, se construyeron una oficina de correo y telégrafo, una escuela y un destacamento policial gracias a la iniciativa gobernador de la provincia de Buenos Aires Luis García.

Todo aquel contexto ayudó a que cada vez más personas eligieran la localidad como su lugar de residencia. Según el museólogo Faustino Godoy, para el año 1947 Benítez contaba con más de mil habitantes. La estructura del pueblo contribuía a la estadía de las personas ya que se encontraban en funcionamiento cinco almacenes de ramos generales, peluquerías, fondas, fábricas de carruajes, tres panaderías, sastrerías y dos carnicerías.

Al crecimiento demográfico de la localidad contribuyó mucho la oferta de trabajo que existía. Cientos de personas llegaban al pueblo desde el norte del país para trabajar en las cosechas de los campos de maíz y se quedaban a vivir por varios meses.

Los planos originales del pueblo que creó Dávila tienen un loteo que triplican los que tiene hoy en día, lo que demuestra que en aquel entonces Mariano Benítez tenía un futuro prometedor con muchas perspectivas de crecimiento.

Todo aquel paisaje urbano floreciente y activo cambió años después con la mecanización del trabajo agropecuario, cada vez se necesitaba menos manos de obra y poco a poco el pueblo comenzó a decrecer en número de habitantes.

Faustino Godoy indicó que otro de los factores que influyó en el despoblamiento fue el paulatino desuso del tren como medio de transporte principal, el mismo que jugó un rol clave en su crecimiento demográfico. Cuando dejó de utilizarse este medio, el pueblo quedó aislado ya que no se encuentra sobre la ruta como sucede en las localidad de Acevedo o J. A. de la Peña. 

El camino que se solía usar para llegar al pueblo era el del 12 de Agosto, paralelo a la vía, pero cuando se expandió la ruta el camino se corrió y Mariano Benítez quedó alejado de las arterias más transitadas.

El pueblo que supo ser casi tan poblado como Pergamino hoy cuenta con 100 habitantes. Pero la localidad supo transformar su defecto en virtud y hoy es el único pueblo del Partido que conserva intacta la fisonomía de las primeras décadas del siglo XX. Benítez es visitado por muchas personas que llegan desde distintas provincias del país para apreciar las características del pueblo que parece haberse detenido en el tiempo.

El trazado de sus calles sin asfalto, sus edificios, su arbolado, su plaza central y sus viejos comercios cuentan la historia de cómo se vivía en los pueblos hace 100 años atrás. "El aislamiento, eso que sepultó al pueblo de Benítez hoy puede ser su salvación. No van a encontrar en toda la provincia de Buenos Aires un pueblo con esta fisonomía, la plaza aún conserva el cerco perimetral con molinetes que se usaban para que no pasen los animales. Y cosas como estas no se pueden apreciar en aquellos pueblos que se fueron transformando con el paso del tiempo. Pero en Benítez sí, tenemos todo como para aprovechar y hacer un proyecto de turismo sostenible que genere más trabajo y más oportunidades para lograr que cada vez sean menos los jóvenes que se vayan de la localidad", sostuvo Godoy.

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