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La pelea por el PJ provincial entra en su fase decisiva

La elección interna está convocada para el 15 de marzo, pero el 8 de febrero vence el plazo para la presentación de candidaturas.

La interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires ya está formalmente en marcha. La disputa entre el sector que responde al gobernador Axel Kicillof y La Cámpora dejó de ser soterrada y tiene un botín central en juego: la conducción del PJ bonaerense.

El calendario acelera las tensiones. La elección interna está convocada para el 15 de marzo, pero antes, el 8 de febrero, vence el plazo para la presentación de candidaturas. Ese día será clave para saber si el peronismo logra una lista de unidad o si se encamina a una confrontación abierta.

En ese contexto, el padrón de afiliados se convirtió en uno de los principales focos de conflicto. En las últimas horas circuló un sitio web con un listado de supuestos afiliados habilitados para votar, lo que generó una rápida polémica por omisiones y fichas presuntamente no cargadas. Para descomprimir la situación, la Junta Electoral del partido salió a aclarar que ese padrón “no es oficial” y que se trata de un registro viejo. Sin embargo, el padrón definitivo —que debería publicarse en la página del PJ bonaerense— aún no estaba disponible al cierre de esta edición.

Según trascendió, el listado final incluiría 1.152.250 afiliados habilitados para participar de la interna. La publicación de ese padrón no es un dato menor: de él depende buena parte de la estrategia de los sectores en pugna.

El 8 de febrero será una fecha decisiva, aunque no necesariamente concluyente. Ese día se sabrá si La Cámpora y el kicillofismo presentan listas separadas y también si se anota el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray. Aun así, no se descarta que, incluso con listas presentadas, las negociaciones continúen y se alcance un acuerdo de último momento que sea luego ratificado por el Congreso partidario.

Por ahora, la hipótesis del enfrentamiento sigue latente. El Movimiento Derecho al Futuro, que lidera Kicillof, busca quedarse con la presidencia del PJ y promueve a la vicegobernadora Verónica Magario, aunque también aparece como alternativa de consenso el intendente platense Julio Alak. Del lado del kirchnerismo, el objetivo es no resignar el control partidario que hasta diciembre ejerció Máximo Kirchner. Si bien podría aceptar un nombre que no sea estrictamente camporista, la opción que más circula es la de un intendente aliado, como Federico Otermín.

Detrás de la disputa formal por la conducción partidaria late una discusión de fondo: el rol del PJ bonaerense en la estrategia nacional. Para el kicillofismo, el partido debe alinearse con la proyección presidencial del gobernador hacia 2027, lo que exige una conducción de extrema confianza. Esa postura fue explicitada recientemente en un encuentro encabezado por Kicillof en Villa Gesell.

La Cámpora, en cambio, no comparte esa mirada y resiste ceder un espacio que considera clave para el equilibrio interno del peronismo. Mientras se esperan definiciones sobre los padrones y las candidaturas, la interna sigue abierta y el desenlace permanece, por ahora, en suspenso.