Axel Kicillof imaginó fortalecer su plan de independencia del kirchnerismo con decisiones de tipo electoral. El desdoblamiento de los comicios bonaerenses de los nacionales con el que sigue insistiendo, fue pensado como un andamiaje central de esa estrategia diferenciadora y un insumo que cree clave para su proyección nacional de cara a 2027.
Debe reconocerse que los intendentes peronistas que integran su espacio y otros tantos de la oposición le piden al Gobernador que adopte esa decisión. Es un planteo que lleva varias semanas y que se fue alimentando en sintonía con aquellos gestos diferenciadores en relación a Cristina Kirchner, que por su parte presiona para que el desdoblamiento no suceda.
Kicillof avanzó y está dispuesto a separar las elecciones, pero al llegar el momento de las definiciones se topó con un problema, por ahora, sin solución: el escenario poco favorable que encuentra en la Legislatura. El Gobernador tiene facultades para convocar y adelantar los comicios, pero le está reclamando al Parlamento que antes vote una suspensión de las Primarias que aún están vigentes en territorio bonaerense. Se lo planteó a los legisladores el miércoles pasado en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias. Fue una suerte de reconocimiento de que no hay una cosa sin otra.
El planteo del Gobernador desnuda el talón de Aquiles de su estrategia. Y deja en manos de sus opositores internos, paradójicamente, la llave para destrabar la cerradura del desdoblamiento. Sin mayoría propia en la Legislatura, Kicillof parece haber quedado a merced de las decisiones de La Cámpora y de Sergio Massa. Sus dos “socios” en Unión por la Patria se suelen mover en tándem. Ninguno de los dos sectores quiere el desdoblamiento. La pregunta que surge entonces es por qué avanzarían con la suspensión de las PASO para allanar el camino a que eso suceda.
El nudo de la cuestión tiene que ver con otra decisión que se adoptó de antemano en la Gobernación. El núcleo político que empuja la proyección del mandatario está convencido de que no se puede hacer ir a votar tres veces este año a los bonaerenses. Si se desdoblaran los comicios, ya habría dos citas aseguradas: en octubre para elegir diputados nacionales y en julio o agosto para los cargos provinciales. Por eso, la idea de suspender las PASO que plantea Kicillof, cuya concreción ya no depende él.
Ante el pedido del Gobernador, se verifica un pesado silencio en el kirchnerismo duro. Es el que alimenta las versiones en el sentido de que parte de la estrategia camporista se sostendría en dejar correr el tiempo sin definir la suspensión de las PASO para que Kicillof se quede sin margen para desdoblar. Es la sospecha que anida en varios dirigentes territoriales que frecuentan a Kicillof, que aun así lo alientan a que desdoble de todos modos.
Hay otra cuestión no menor en el medio. Por lo que se sabe, el diálogo entre el Gobernador y Cristina Kirchner, sigue cortado. Tampoco existen canales aceitados como para explorar algún acercamiento con base en la Legislatura. Los distintos bloques de la oposición que observan la cuenta regresiva para estas definiciones electorales de fondo, están convencidos de que si el peronismo no se ordena, prácticamente no hay chances de votar suspensión alguna en ambas cámaras.
En el medio, aparecen evaluaciones de todo tipo. En sectores de la oposición analizan que La Cámpora le daría vía libre a lo que pide el mandatario siempre y cuando no haya desdoblamiento. Otros dirigentes creen que si eso finalmente sucede, puede que salte algún conejo de la galera: la autorización para que los intendentes vuelvan a tener la posibilidad de reelecciones indefinidas. A la sombra del debate por la suspensión de las PASO, el tema volvió a asomar. En realidad, nunca terminó por retirarse del todo a la espera de alguna oportunidad para no quedar tan expuesto.
Hay quienes analizan que, si la Legislatura no avanza en las próximas semanas, el Gobernador podría presentar un proyecto propio más allá del que motorizó en su momento un diputado massista, como forma de presión para que haya alguna decisión que aguarda para antes de fin de mes. A menos que ensaye un cambio de planes.
Kicillof parece haber quedado a merced de la Legislatura. Y en particular de la mayoría del propio bloque oficialista. Los mismos actores que a fines de 2024 le negaron el Presupuesto.
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