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Cristina hace “planes”, Macri desacomoda al PRO y los radicales se abrazan a Manes
PANORAMA PROVINCIAL

Cristina hace “planes”, Macri desacomoda al PRO y los radicales se abrazan a Manes

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Hace dos semanas pasó prácticamente inadvertido un anticipo de lo que vendría, la excusa perfecta en términos políticos para avanzar contra el manejo de los planes por parte de las organizaciones sociales. El origen de aquel movimiento fue un ministerio bonaerense controlado por La Cámpora: su titular, Andrés “Cuervo” Larroque, dispuso habilitar una línea telefónica para denunciar irregularidades en el manejo de esa ayuda.
Larroque, como en tantas otras ocasiones, no actuó producto de un impulso irrefrenable. Fue, una vez más, el ariete de una embestida que tiene a Cristina Kirchner como principal impulsora.
La vicepresidenta reclamó que los planes -en la Provincia rondan los 800 mil- pasen a ser administrados directamente por los intendentes. Con la excusa de evitar intermediaciones que pudieran quedarse con algún peaje, apuntó directamente contra el corazón del poder territorial del Presidente en la geografía bonaerense que tiene como principal referencia al Movimiento Evita. El nucleamiento que lideran Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro maneja cerca de 100 mil de esos planes.

No podría leerse esta embestida como un hecho aislado. Tampoco, como una intención que no tenga el objetivo central de robustecer aún más la estructura que ya ostenta el kirchnerismo en la Provincia. Vuelve a escena la vieja versión que se le adjudica a Cristina y que tiene que ver con su muy crítico desencanto con la gestión de Alberto Fernández: ante un 2023 que asoma complejo en términos de retener el gobierno nacional, la cuestión pasa por conservar el poder en la Provincia, casi con seguridad, con Axel Kicillof como candidato a la reelección.

Las cuentas, a priori, cierran. La mayoría de los planes sociales quedarían bajo la administración de los intendentes del PJ, hoy alineados más que nunca con la vicepresidenta. Los pocos que renegaban del kirchnerismo terminaron, de una u otra forma, volviendo al redil. Incluso los ministros nacionales Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta y Jorge Ferraresi. Junto a este último, alcalde de Avellaneda con licencia, Cristina Kirchner se despachó con todo contra la tercerización de los programas de ayuda social.

Ese disparo al corazón del de por sí escaso anclaje territorial del Presidente se inscribe en la lógica de limar el poder de Alberto Fernández. Acaso, un ensayo más tendiente a que el nombre del actual mandatario no aparezca estampado en la boleta del Frente de Todos el año que viene. También, como se dijo, pesa fuerte el objetivo de robustecer aún más al kirchnerismo, en especial donde su corazón late con más intensidad: el Conurbano.

Esa jugada de Cristina Kirchner retoma otra versión. ¿Está preparando la vicepresidenta, más allá de galvanizar su poder bonaerense, el terreno para lanzar su propia candidatura? Mucho se ha hablado de una postulación a senadora nacional, como una suerte de deja vu de 2017. Algunos kirchneristas que sueñan con volver a ver a Cristina en la Casa Rosada, se preguntan si aquella eventual postulación no se estaría quedando corta.

Puede que Mauricio Macri sea parte de la respuesta a ese enigma. El ex presidente sigue levantando el perfil y se muestra como posible candidato. Lo ayuda la baja de las acciones de Javier Milei, que parece desinflarse al compás de sus derrapes discursivos. También, la marcha del gobierno nacional que está en el piso de la aprobación ciudadana.

Macri acaba de concretar un gesto en La Plata que hizo ruido del grande en la interna del PRO. Se mostró junto a María Eugenia Vidal y el diputado nacional Cristian Ritondo en una clara actividad de campaña. “Macri-Vidal es la fórmula”, se entusiasmaban laderos de la ex mandataria bonaerense. Sin embargo, el alboroto mayor lo produjo la participación de Ritondo en esa actividad: es un clarísimo desafío a Horacio Rodríguez Larreta y a su delfín en la Provincia, Diego Santilli.

El alcalde porteño reaccionó rápido y juntó al otro día de la movida platense a su tropa del Conurbano. Exhibió su musculatura política como respuesta a Macri en un encuentro que deparó algunas sorpresas. La primera, que el exministro de Educación, Alejandro Finochiaro, levantó la mano para avisar que su corazón en la Provincia estaba con Ritondo. La segunda, que sugestivamente también allí estuvo el senador nacional José Torello, un macrista de pura cepa.

Mientras tanto, los radicales bonaerenses, como originarios impulsores y auspiciantes de la candidatura presidencial de Facundo Manes, decidieron apretar el acelerador. Envalentonados por los números que el neurocientífico registra en las encuestas, resolvieron empezar a ocupar espacios vacíos. Para agosto estarán en la cancha cuatro nombres para la carrera por la Gobernación en la que el PRO les lleva una ventaja considerable en cantidad e instalación de aspirantes. Ellos son el presidente del partido Maximiliano Abad, la senadora nacional Karina Banfi, la senadora provincial Erica Revilla y el intendente de Trenque Lauquen, Miguel Fernández. Hay quienes anotan además a la diputada Alejandra Lorden. Todos ellos tendrán como misión amplificar el mensaje de Manes y asociarse a él. También, ponerse en la vidriera y lograr conocimiento público.

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