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SEGURIDAD VIAL

Las rutas nacionales que son caminos de la muerte, según un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional

Alertan que más del 63% de la red vial se encuentra en mal estado y muchas de esas carreteras atraviesan territorio bonaerense. En el listado aparece el tramo de 90 kilómetros de la 188 entre Junín y Pergamino.

Obras paralizadas, falta de mantenimiento, baches y pozos, banquinas descalzadas, reclamos permanentes, oídos sordos y un aumento constante de los accidentes viales, con un largo listado de víctimas fatales y heridos. Ese es el escenario que describe un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), que advierte que casi el 65% de la red vial nacional se encuentra en estado regular o malo, con especial impacto en corredores estratégicos de la provincia de Buenos Aires.

El relevamiento técnico, elaborado por trabajadores de la Dirección Nacional de Vialidad, encendió las alarmas por el deterioro progresivo de las rutas, que se agrava mes a mes por la falta de obras y de mantenimiento preventivo.

Según el informe, desde la asunción de Javier Milei a la presidencia, Vialidad Nacional atraviesa “el proceso de desmantelamiento institucional más profundo desde su creación”, con un 75% menos de presupuesto que en 2023 y casi mil despidos, lo que derivó en el abandono del mantenimiento sistemático y su reemplazo por bacheos precarios que solo “administran el riesgo”.

En ese contexto, se detectaron fallas estructurales graves, baches profundos y deformaciones, que redujeron la velocidad promedio de circulación a unos 60 km/h, incrementando los costos logísticos, afectando el transporte de la producción agropecuaria y elevando la siniestralidad vial.

El mapa del deterioro en Buenos Aires

En la provincia de Buenos Aires, el diagnóstico es especialmente preocupante:

• Solo el 36,8% de las rutas nacionales está en buen estado.

• El 11,5% presenta un estado regular.

• El 51,7% se encuentra en mal estado.

La situación bonaerense contrasta con otras provincias, como San Luis (2,2%), Córdoba (12%), La Pampa (38,6%) o Santa Fe (53,6%) de rutas en mal estado.

Carreteras bajo la lupa Ruta Nacional 3

Es uno de los corredores más críticos. Entre Cañuelas y Azul, soporta un tránsito intenso con casi 60% de vehículos pesados, utilizados para el transporte de agregados, cemento y granos hacia los puertos. Circulan hasta 9.800 vehículos diarios en algunos tramos.

Las obras permanecen paralizadas y el nivel de accidentes es elevado, lo que motivó protestas vecinales y una demanda judicial del municipio de Azul. Aunque Vialidad Nacional había negado el deterioro, luego debió reconocerlo y prometer trabajos que aún no se concretaron.

Ruta Nacional 5

Se extiende entre Luján y Santa Rosa (La Pampa) y presenta deterioro severo de la carpeta asfáltica, con velocidades promedio que no superan los 80 km/h. El 30% del tránsito corresponde a camiones. Si bien hay obras de autopista entre Mercedes y Suipacha, intendentes y vecinos reclaman la reactivación integral de los trabajos.

Ruta Nacional 7

Forma parte del corredor bioceánico, que deriva en Chile. Entre Junín y Chacabuco, el estado es dispar: mientras algunos tramos fueron transformados en autopista, persisten baches profundos, falta de señalización, iluminación deficiente y colectoras deterioradas. Tras varios siniestros viales, el intendente de Chacabuco, Darío Golía, reclamó al Gobierno nacional que retome las obras.

Ruta Nacional 33

Conecta zonas clave de producción agrícola en Buenos Aires y Santa Fe y presenta un deterioro extremo. El informe advierte que la situación requiere una reconstrucción total, ya que se detectaron “cráteres”, deformaciones y fallas en la subrasante, es decir, en la base misma del pavimento. Los reclamos de intendentes se multiplican.

Ruta Nacional 188

Esta carretera, columna vertebral de la producción agropecuaria de la zona núcleo, se ha transformado en un símbolo del abandono de la obra pública, porque presenta un estado deplorable, calamitoso, del que se diera cuenta detalladamente en la edición de ayer de este diario. El tramo de 90 kilómetros, entre Junín y Pergamino, atraviesa una crisis de infraestructura y carece de las medidas más elementales de seguridad vial, pese al intenso tránsito cotidiano.

Falta de fondos y obras frenadas

Fepevina señaló además que gran parte del problema se explica por la paralización de contratos de mantenimiento y la falta de ejecución del Impuesto a los Combustibles, que por ley debería destinarse a bacheo, conservación y señalización.

Mientras tanto, el deterioro avanza y las rutas nacionales se convierten en un riesgo cotidiano para quienes circulan, trabajan y producen en la provincia de Buenos Aires.