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Por qué la elección en Ciudad se vuelve bisagra en un escenario de hiperfragmentación
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Por qué la elección en Ciudad se vuelve bisagra en un escenario de hiperfragmentación

Espacios que podrían ser aliados, o que han convergido en el pasado, ahora pelean entre ellos con un objetivo final.

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Una conjunción de factores, entre los que se destaca el ahínco del gobierno de Javier Milei por construir un proyecto de poder íntegramente propio, han contribuido para que las elecciones de legisladores porteños que se realizarán el 18 de mayo adquieran un volumen político nunca antes visto para ese distrito, que tal vez la conviertan en las más trascendentes allí desde que la Ciudad tiene un estatus más o menos parecido al de una provincia, algo que llegó con la reforma constitucional de 1994. 

Con todos los candidatos en la cancha, sobresale el escenario de hiperfragmentación que se ha configurado, acaso fogoneado por la decisión del alcalde Jorge Macri de desdoblar los comicios locales de los nacionales que, como en todo el país, se realizarán en octubre. Espacios que podrían ser aliados, o que han convergido en el pasado, ahora pelean entre ellos con un objetivo final que es, en definitiva, rapiñar votos a fuerzas de perfiles similares. 

Amenazas y desafíos 

Es lo que pasa, fundamentalmente, entre La Libertad Avanza y el PRO, espacio que afronta la situación más dramática: por primera vez en casi 20 años ve amenazada su hegemonía en el lugar que le dio sentido a su existencia. Pero a los Macri, Jorge y Mauricio, también les pasa eso con la postulación de Horacio Rodríguez Larreta, que se presenta para recordarles a los porteños que el crecimiento político de los amarillos le debe mucho a él mismo. 

Los radicales, que se presumen dueños de cierto perfil de votante progresista socialdemócrata, deberán lidiar con una Coalición Cívica de Lilita Carrió, que irá por las suyas. Y a los propios libertarios les sucede algo parecido con la postulación de Ramiro Marra, uno de los fundadores del hoy llamado mileísmo, quien se presentará por la Ucedé (sí, la de Álvaro Alsogaray); y que acaso se beneficie con un poquito de “inflador” del oficialismo local, donde ven la posibilidad de canalizar por ahí un cierto voto joven de derecha enojado con el presidente. Especulaciones. 

En todo caso, festeja el peronismo porteño, eterno derrotado en la CABA, que esta vez hace cuentas como si tuviera un ábaco: con casi todas las vertientes unidas detrás de la candidatura del exradical y exalbertista Leandro Santoro, la mencionada fragmentación de la oferta tal vez pueda darle un triunfo en estos comicios de medio término solo con un puñado de votos que en otras épocas hubiera sido leído como una humillación. 

Para Lucas Romero, titular de la consultora Sinopsys, esta situación hace que cobre relevancia ya no solo el ganador de la elección, sino el espacio que salga tercero, si se toma en cuenta que el PRO, LLA y el PJ en principio pujan por el podio. “El impacto para cualquiera de ellos será importante para lo que venga”, explica. 

Para Romero, la decisión de los libertario de ir con una oferta de identidad pura, sin la lógica coalisional de juntarse con un aliado natural como puede ser el PRO, es clave. “Ratifica la decisión del Gobierno nacional de construir un proyecto de poder propio. Aliarse era lo más rápido y menos trabajoso. Milei, que encabeza un gobierno de hiperminorías, está diciendo que quiere gobernar solo”, explica. 

Según el analista, el propio sistema político le ha otorgado esas condiciones de gobernabilidad excepcionales, “en las fronteras de los márgenes institucionales”. Por eso el presidente se anima al camino más largo de construcción de un esquema de poder íntegramente personal que arranca con la paciente construcción de un partido nacional violeta y verticalista (recordar que llegó a la Casa Rosada “alquilando” pequeñas fuerzas provinciales) y buscando la épica de escriturar como propia al menos una provincia, pensando en la posible reelección de 2027. En este caso, la CABA. 

Cuando habla de esas “condiciones excepcionales” que el sistema le concedió a Milei, Romero se refiere, por ejemplo, a la tolerancia al famoso decreto 70/2023; el blindaje a los dos polémicos vetos presupuestarios (universidades y jubilados); la aprobación de la “motosierrana” Ley Bases; la designación de jueces de la Corte Suprema por decreto; el acuerdo con el Fondo Monetario por DNU, y demás minucias. Todo esto logrado a partir de cierto respaldo social, arraigado en lo que significó el control de la inflación y la perduración del recuerdo en una mayoría electoral del casi desgobierno de la última gestión kirchnerista, la de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. 

Por supuesto que Milei asume riesgos. Si gana el oficialismo porteño en mayo, habrá triunfado Mauricio Macri, y eso seguramente condicionará la negociación de una posible alianza en la provincia de Buenos Aires contra Axel Kicillof. Y si se impone el PJ local, se envalentonará el kirchnerismo (Santoro no responde directamente a CFK, pero los aldáteres de la dama ya elucubran nombres posibles para las nacionales de octubre si eso pasa). 

¿Y si ganan los violetas? La respuesta a esa pregunta hay que buscarla en el nombre elegido por la Casa Rosada: el vocero Manuel Adorni será candidato a legislador, un puesto hasta ayer considerado menor en la política grande. Lo que antes era un concejal. Milei arriesga, pero también jugó fuerte. Adorni, en rigor platense de nacimiento, es sinónimo del presidente. Literalmente su figura, de muy alto nivel de conocimiento, se asocia en forma instantánea con la del jefe de Estado en todas las encuestas que circulan, fortaleciendo “la marca” La Libertad Avanza en el distrito. 

Para Juan Negri, titular de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Di Tella, aquel fraccionamiento mencionado es lo que le da visibilidad extrema a un comicio que tal vez antes pasaba desapercibido para el gran público. “En este turno habrá nombres muy rutilantes porque la fragmentación esta vez es una norma y eso le da una singularidad especial”, comenta sobre el hecho como un primer apunte. 

Y agrega: “El otro tema es que el gran objetivo de La Libertad Avanza no es ganarle al peronismo, que es su adversario más duro a nivel nacional, sino al PRO, un aliado legislativo.

Ese es otro factor que le da particular importancia a esta elección porque, además, será el primer test de los libertarios en el poder”. 

Esa condición de primer desafío en las urnas para Milei, por más que sea para definir una legislatura unicameral (la CABA es el segundo distrito del país en cantidad de votantes), le agrega el condimento extra de algunas preguntas que recién se podrán responder el 19 de mayo ¿Y si no gana el Gobierno? ¿Habrá repercusiones económicas? ¿Subirá el dólar porque el mercado intuirá una derrota posible en octubre? Final abierto.

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