Emilio Satriano con su Chevrolet
Automovilismo
HISTORIAS

La "última vuelta" a Pergamino

Entre 1962 y 1982 se corrió en la ciudad en el denominado "triángulo chico". Un circuito que marcó una leyenda dentro del Turismo Carretera. A cuadro décadas de la última bajada de bandera, cuyo ganador fue Emilio Satriano

Un 5 de agosto, pero de 1937, el Turismo Carretera (TC) comenzó a escribir su vertiginosa y pasional historia sobre las polvorientas rutas del país, con la que perdura hoy, en su 85º aniversario, como una de las categorías más antiguas del automovilismo mundial.

El arrecifeño Ángel Lo Valvo, con un Ford V8, fue el primer ganador de una competencia de TC, el "Gran Premio Argentino", que se corrió entre el 5 y 15 de agosto de ese año y atravesó 14 provincias en 10 etapas, con un recorrido de 6.894 kilómetros.

En ese entonces, la Dirección Nacional de Vialidad, reglamentó una "excepción" para que el Automóvil Club Argentino (ACA), organice la competencia y, para respetar las normas de tránsito en rutas, cambió la denominación de "Carrera" por "Raid de Larga Distancia".

Dos años después, el TC reemplazó al Campeonato Argentino de Velocidad y Lo Valvo, con el pseudónimo de "Hipómenes" (del griego Alma de Caballo), se consagró campeón luchar con glorias del mundo motor como Juan Manuel Fangio, Oscar Gálvez y Eusebio Marcilla.

En las temporadas siguientes llegaron los dos títulos de Fangio, con Chevrolet, en 1940 y 1941, los dos de Gálvez (1947 y 1948) y la seguidilla de campeonatos de su hermano Juan (1949, 1950, 1951, 1952, 1955, 1956, 1957, 1958 y 1960), que ningún piloto pudo superar hasta la actualidad.

El TC se fue forjando a través de su espíritu federal, de recorrer en muchos puntos del país, al tiempo que la pasión de sus seguidores cobraba fuerza para apoyar al corredor del "pueblo".

Tiempos de carreras en rutas, con circuito mixtos, de tierra y asfalto, favorecieron la proliferación de peñas para juntar dinero y apoyar al representante de la local. Con ese clima de época se llegó al 30 de agosto de 1960, fecha en la que un grupo de pilotos fundó la ACTC, cuya presidencia ocupó Plinio Abel Rosetto tras declinar Juan Gálvez.

La primera carrera organizada por la ACTC fuera de la órbita del ACA ocurrió el 9 de julio de 1961 en el Autódromo Municipal, recinto porteño que hoy se denomina "Oscar y Juan Gálvez". Su ganador fue Julio Devoto "Ampacama", con una cupé Ford V8.

En 1964 apareció un Chevrolet Nova blanco, el 400 argentino, y revolucionó al TC ante el estupor de los defensores de las copecitas. De la mano de Froilán González y los hermanos Aldo y Reinaldo Bellavigna, sus preparadores, le dieron a Jorge Cupeiro una gran herramienta.

La aparición de los míticos Torino, el 26 de febrero de 1967 en San Pedro, marcó también una etapa muy importante, y con la mecánica de Oreste Berta, el cordobés Héctor Luis Gradassi ganó la carrera en el deber de la CGT (Eduardo Copello, Héctor Luis Gradassi y Jorge Ternengo).

Más adelante llegaron tiempos de varios cambios tecnológicos en el TC, con el advenimiento de los prototipo a fines de '60, y autos emblemáticos como los Falcon, Coupe Chevy, Dodge y Torino fueron marcando una tendencia.

Las rutas de todo el país le dieron al TC una característica única y pintoresca, pero también se llevaron la vida de muchos pilotos. Fueron 57 los fallecidos en sus 85 años. Figuras como Juan Gálvez, Oscar Cabalén, Nasif Estéfano, Roberto Mouras y Osvaldo Morresi, por citar a algunos, dejaron su vida por abrazar esa pasión.

Las muertes de Mouras (1992) y Morresi (1994) aceleraron a que se ponga fin a las competencias en ruta y el 16 de febrero de 1997 se disputó la última carrera en el semipermanente de Santa Teresita. El piloto de Mechongué, Eduardo Ramos, fue ganador con un Falcon.

La pasión del público argentino por el automovilismo y en especial por el TC le ha dado mucha importancia al duelo de marcas dentro de la categoría, y en sus albores ya se mostraba la puja de Juan Manuel Fangio (Chevrolet) y los hermanos Juan y Oscar Gálvez (Ford).

Con el paso del tiempo, sólo cuatro de ellas lograron perdurar y hasta hoy en día siguen despertando la pasión por el TC. El número de marcas participantes varió debido a diversas cuestiones, siendo el año 1981 el último en el que hubieron más de cuatro marcas y modelos.

Sin embargo, en 2022 y luego de 41 años, una nueva firma se incorporó y volvió a elevar el número a cinco habitantes: el equipo Toyota, con sus modelos Camry.

Una demostración de que en 85 años de vida, el TC goza de buena salud y sigue inscribiendo páginas de gloria con pilotos jóvenes y talentosos, en un contexto de profesionalismo muy diferente al espíritu amateur que imperó en sus comienzos.


El Triángulo Chico de Pergamino 

La ciudad es recordada por los memoriosos del Turismo Carretera por albergar electrizantes carreras. Fue uno de los “circuitos ruteros” más utilizados por el TC, entre 1962 y 1982, donde se corrieron veinte competencias, quince que fueron organizadas por el Auto Club Pergamino, y cinco por localidades vecinas. 

La Provincia de Buenos Aires tenía innumerable cantidad de circuitos. En nuestra zona estaba el “triángulo grande” (Ruta 8 hasta las proximidades de la ciudad de Colón – El Arbolito-, Ruta 31 hasta la ciudad de Rojas, y por la Ruta 188 hasta Pergamino) y “triángulo chico”. En este último, el circuito, que era pavimentado, tenía una extensión de 9.332 metros. El punto de largada era desde la Ruta Nacional 8, frente a la Tranquería, continuaba hacia la Avenida Juan B. Justo, en donde tomaba el camino para pasar adelante de la Ciudad Deportiva de Sirio Libanés. Luego giraba hacia la izquierda para empalmar con la Ruta 188, detrás de los elevadores de la empresa Cargill. 

El circuito semipermanente de Pergamino tiene una enorme cantidad de anécdotas e historias. En octubre de 1971 debutó Juan María “El Flaco” Traverso, con su Torino. También ganó por primera vez Johny (Juan Antnio) De Benedictis, en 1981. Además hubo un par de sucesos trágicos, cuando 1976 cuando se produjeron dos despistes, el de Carlos Nani, a bordo de su Chevrolet, y el de Eugenio Cali, con su Ford. Cali, en la zona de “La Blanquita”, por esquivar al público, que estaba abarrotado y sobre la ruta, perdió el control del auto, volcó y comenzó a rodar. En su carrera embistió al público, tres personas perdieron la vida y hubo varios heridos. Por eso motivo se suspendieron las carreras en ruta y pasaron a los autódromos, por cuestiones de seguridad. 

Otra página negra fue el 5 de agosto de 1973 donde pierde la vida el piloto César "El Buchón" Malnatti. Según los registros, el piloto nacido en La Plata venía dispuntando posiciones con un entonces joven Juan María Traverso. Al llegar a la Ruta 188, aparentemente Traverso lo encierra, se produce un "toque", el auto de Malnatti pierde el control, se sale del camino y golpeó contra una alcantarilla. El auto se partidó en dos, y el desenlace fue fatal, tanto Malnatti como su acompañante, Migue Ángel Gorosito, fallecieron producto del fuerte impacto. 

  • Así quedó el auto de Eugenio Calí tras el despiste

El primer ganador en el circuito de Pergamino fue Jorge “El gallego” Cupeiro, con un Chevrolet 400, uno de los pilotos destacados de la década del ´60.

Hubo doce competencias, de las cuales finalizaron once pudieron culminar. Cuatro carreras se las llevó Ford, tres para Dodge, tres para Chevrolet y la restante para Torino. 

El domingo 8 de agosto de 1982, al mediodía, casi 18 mil personas de todos los puntos del país vibraron con una gran carrera. Es que el campeonato estaba “al rojo vivo”, con seis carreras disputadas Dodge había ganado en tres: Oscar Aventín con dos triunfos y la otra había quedado en manos de Johny De Benedictis. Por su parte, Ford había ganado dos con el “Gaucho” Jorge Martínez Boero y Chevrolet una con Emilio Satriano. 

Y en Pergamino, ante un público fervoroso, fue Emilio Satriano quien se quedó con el primer puesto, con su Chevrolet, seguido por Antonio Aventín, con Dodge, Martínez Boero, con Ford. Todo ese público, sin pensarlo, asistió a lo que fue la última “vuelta a Pergamino” que se corrió. El Auto Club junto con el Automóvil Club hicieron gestiones y esfuerzo enorme para que se siguiera corriendo en este circuito, pero finalmente se “bajó el telón”.  

Y así, el circuito semipermanente de la Provincia de Buenos Aires comenzó a escribir su leyenda