Marchas contra el régimen de Irán
Teherán advirtió que Estados Unidos e Israel serán “objetivos legítimos” si Washington decide intervenir para proteger a los manifestantes.
La represión de las protestas que se extienden por todo Irán dejó al menos 538 muertos y más de 10.600 detenidos en apenas dos semanas, según organizaciones de derechos humanos, en una crisis que ya no se limita a reclamos económicos y se ha convertido en un desafío directo al régimen islamista teocrático que gobierna el país desde la Revolución Islámica de 1979. En este clima de creciente violencia, Teherán advirtió que Estados Unidos e Israel serán “objetivos legítimos” si Washington decide intervenir para proteger a los manifestantes.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre, impulsadas por el fuerte deterioro de la economía y el colapso del rial iraní, que superó los 1,4 millones por dólar. La inflación descontrolada, el aumento del costo de los alimentos, el desempleo y la pérdida sostenida del poder adquisitivo golpearon con dureza a amplios sectores de la población. A ello se suman las sanciones internacionales, en parte vinculadas al programa nuclear iraní, que profundizaron la crisis fiscal y redujeron el acceso a divisas. Lo que empezó como una protesta por el elevado costo de vida pronto se transformó en una expresión de hartazgo social más amplia.
Cuestionamiento al gobierno
Con el correr de los días, las consignas dejaron de centrarse en la economía y pasaron a cuestionar abiertamente al sistema político, al ayatolá Alí Jamenei y a la propia estructura de la República Islámica. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, de los fallecidos al menos 490 eran manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad.