La edad de Joe Biden, ¿solamente un número o mucho más que eso?
DE CARA A LAS ELECCIONES DE 2024

La edad de Joe Biden, ¿solamente un número o mucho más que eso?

Cómo lo ven los estadounidenses de cara a un eventual segundo mandato, y la idea de hacer prevalecer la sabiduría”.

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Joe Biden ha buscado la forma de soslayar el tema de su edad, tomándoselo a broma, ignorándolo o sugiriendo que gracias a ella era más sabio, pero por más que lo intente sus años pesan camino a las elecciones presidenciales en Estados Unidos de 2024. 

El demócrata de 80 años ya es el presidente más viejo en la historia de Estados Unidos, y si gana un segundo mandato en 2024 tendrá 86 años cuando deje la Casa Blanca.  Una serie de tropiezos y deslices verbales se han vuelto virales en las redes sociales y han dado a los republicanos motivo para atacarlo por su edad. 

Las encuestas muestran que a los estadounidenses les preocupa mucho que su comandante en jefe pueda verse incapacitado para desarrollar su labor. Lo curioso es que no parecen preocupados por la edad de su probable rival republicano Donald Trump, a pesar de que a sus 77 años es sólo tres años más joven. 

El 74% de los encuestados estima que Biden es demasiado viejo para un segundo mandato, en comparación con el 50% de Trump, según un sondeo de ABC/Washington Post.  Otras encuestas recientes muestran resultados similares, a pesar de que Trump sería el segundo presidente más viejo en asumir el cargo, detrás de Biden. 

Centrarse en la edad es injusto, protesta S. Jay Olshansky, investigador sobre longevidad de la Universidad de Illinois, en Chicago. “El envejecimiento ya no es lo que era”, afirma. 

“Sabiduría” 

La edad se ha convertido en “un arma” en la política estadounidense, dijo. “Hay segmentos muy amplios de la población que viven hasta ocho décadas perfectamente capaces de ser presidentes o hacer lo que quieran”, añadió. “La edad cronológica lleva aparejada sabiduría, conocimiento y experiencia”. Pero la edad de Biden estará bajo lupa durante una campaña electoral ya de por sí agotadora. 

Biden tiene que convencer a la gente de que está en forma dedicándose a la campaña electoral “al menos cinco días a la semana” el próximo año, estiman William Galston y Elaine Kamarck en una nota del Instituto Brookings. 

El último examen médico de Biden en febrero concluyó que estaba sano, pero arrastra más los pies que antes y con frecuencia su voz se convierte en un susurro apenas audible para los periodistas. 

Las imágenes de sus caídas, como por ejemplo de una bicicleta, han dado la vuelta al mundo, y ahora utiliza las escaleras más cortas del avión presidencial para evitar caerse. Su tendencia a cometer errores (desde divagaciones sobre películas no identificadas de John Wayne hasta decir “Dios salve a la reina”) también ha causado confusión, aunque sus colaboradores lo atribuyen a su tartamudez. 

Biden ha cambiado de estrategia: ya no guarda silencio sino que reacciona. Recientemente bromeó varias veces acerca de tener 800 años. Y cuando tropezó mientras subía a un escenario en Filadelfia, bromeó agarrándose a la barandilla durante varios segundos, despertando así risas del público. 

La guerra entre Israel y Hamás y en Ucrania también le han permitido aprovechar su medio siglo de experiencia en política exterior. 

“Supermayores” 

Trump también ha cometido errores. El expresidente advirtió en un discurso en septiembre que Estados Unidos estaba al borde de la “Segunda Guerra Mundial”, que duró de 1939 a 1945, poco después de decir que Biden tiene “problemas cognitivos”. 

El equipo de campaña de Biden envió un correo electrónico en octubre destacando un informe de Media Matters que enumeraba más confusiones de Trump, como decir que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, era el líder de Turquía. 

En cualquier caso, es probable que tanto Biden como Trump sean “superancianos”, un término acuñado por investigadores para referirse a un pequeño grupo de la población que conserva sus facultades hasta una edad avanzada, afirma Olshansky. 

Una investigación de Olshansky también ha descubierto que para los presidentes estadounidenses “el tiempo biológico parece transcurrir a un ritmo más lento” que para otras personas y envejecen bien. Para algunos estadounidenses la edad sólo es un número. “Nunca he considerado el tema de la edad”, declaró Olivia Besgrove, una enfermera de 23 años de Misuri que se inclina por los republicanos. “Simplemente agradecería a alguien que tenga la cabeza bien puesta”.

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