Avenida Florencio Sánchez: ¿futuro centro comercial?
Es la arteria más importante de la zona Oeste de Pergamino; funciona como límite entre varios barrios y hasta el momento es la única conexión pavimentada para el tránsito pesado entre las rutas 8, 178 y 32. Su intensa circulación a toda hora y lo populoso de las zonas que la circundan conforman una importante plataforma para todo tipo de actividades. Sin embargo, tiene como cuenta pendiente la seguridad vial.
En numerosas oportunidades, desde la sección "Por los Barrios" de DiarioNúcleo.com se destacó el cambio que sufrieron las avenidas de la ciudad durante el transcurso de los últimos veinte años. Prácticamente en toda la ciudad lo que antes eran simplemente arterias más anchas con la posibilidad de circulación de doble mano, con el tiempo fueron convirtiéndose en auténticos "centros comerciales a cielo abierto", a partir de la instalación en las mismas de empresas de todo tipo, sumando a su zona de influencia la oferta de productos y servicios y dándole al mismo tiempo "vida y color".
Lo cierto es que el crecimiento de las avenidas funcionó como una especie de círculo virtuoso; los primeros comercios atrajeron al público y la presencia de público motivó a los emprendedores a instalarse en la zona, lo que a su vez trajo aún más público, más comerciantes y hasta locales gastronómicos y de esparcimiento.
De esa manera crecieron y se fortalecieron la Avenida Juan B. Justo (la primera avenida "de barrio" en convertirse en atractivo comercial hace más de 50 años) Vélez Sársfield (quizá el ejemplo más emblemático de crecimeinto rápido), Paraguay, Rocha y Ernesto Illia, entre otras.
En ese contexto, hay una avenida muy importante y con características particulares que, sin alcanzar aún el brillo y el atractivo de las mencionadas, va camino de convertirse en el polo comercial de la zona Oeste, con comercios nuevos y variedad de propuestas.
Florencio Sánchez comienza en el puente sobre el arroyo Pergamino.
Hasta hace apenas 25 años, Florencio Sánchez era una zona de galpones, talleres mecánicos y depósitos, con algunos comercios minoristas destinados a abastecer exclusivamente a los vecinos de la zona, pero en la actualidad la realidad es diferente y a los galpones se sumaron supermercados, farmacias, ferreterías, casas de comidas para llevar, panaderías, carnicerías, casas de venta de indumentaria y hasta un cotillón, entre otros emprendimientos.
La zona cercana al Arroyo tiene un perfil más industrial que comercial, con muchos galpones, depósitos y talleres.
En realidad, como tantas otras arterias importantes de Pergamino, la avenida Florencio Sánchez, forma parte de un complejo vial que atraviesa toda la ciudad de Sur a Norte y que va cambiando de nombre a medida que va cruzando distintos puntos destacados. Desde la Ruta 8 (avenida Malvinas Argentinas) hasta el arroyo Pergamino recibe el nombre de Barrancas del Paraná, luego, desde el arroyo Pergamino hasta la avenida Alsina se denomina Florencio Sánchez, que es el espacio relevado en esta oportunidad en la sección Por los Barrios de DiarioNucleo.com, y desde Alsina hasta la Ruta 32 la arteria se llama Almafuerte. Florencio Sánchez se extiende por dos kilómetros, entre el arroyo Pergamino, al Sur y la avenida Alsina, al Norte.
La mayoría de los comercios instalados tiene una antigüedad inferior a los 15 años.
Toda esta traza es vital: hoy representa el único paso pavimentado de tránsito pesado que vincula tres rutas clave para la región: la 8, la 178 (avenida Rodríguez Jáuregui, continuación de la Avenida de Mayo) y la 32. Una realidad que solo cambiaría con la futura pavimentación del denominado "Camino de la Cruz". Eso la hace muy transitada a toda hora y con una circulación compleja, debido a la gran cantidad de camiones de gran porte que la cruzan todos los días.
A toda hora transitan por Florencio Sánchez vehículos de gran porte.
Durante su recorrido, la avenida Florencio Sánchez atraviesa varios Barrios y actúa como límite entre ellos, al Este de la traza se encuentran los barrios Vicente López y Martín Illia y al Oeste los barrios Güemes, 12 de Octubre y Laguna del Virrey, todos ellos muy populosos. Además, está dentro del área de influencia de zonas como Atepam, Las Lomitas o Túpac Amarú.
Algunas veredas son intransitables y ciertos vecinos acostumbran estacionar sus vehículos sobre las mismas.
La avenida fue pavimentada por tramos durante los años 70 y a partir de ese momento fue aumentando tanto su población como su caudal de tránsito. Hace 30 años, luego de la inundación de 1995, se construyó bajo la traza un complejo sistema de desagües que llevan gran parte del agua acumulada en el casco urbano hacia el arroyo Pergamino. En 2011, se construyó un gigantesco canal aliviador que comunica la zona de Ameghino con el cruce de Avenida de Mayo y Florencio Sánchez.
Durante el apogeo del proyecto Arsat el cableado principal pasó por Florencio Sánchez.
Las instituciones más importantes con sede en la avenida Florencio Sánchez son el Hogar Convivencial, el Corralón Municipal, las Salas Velatorias de la Cooperativa Eléctrica, el Campo de Deportes del Club Atlético Argentino y dos instituciones religiosas.
Después de la inundación de 1995 se instaló bajo la carpeta asfáltica un sistema de desagües.
Servicios y seguridad
La avenida Florencio Sánchez cuenta con todos los servicios: hace tres años, como casi toda la zona Oeste, recibió iluminación LED y en algunas de sus esquinas más transitadas hay cámaras domo instaladas, que se suman a las de origen privado, colocadas por los vecinos. En otras épocas los pergaminenses consideraban al sector como inseguro, pero con el transcurso del tiempo y las mejoras realizadas la percepción general cambió, aunque algunos vecinos denuncian haber sufrido robos y hechos de vandalismo, manifiestan que últimamente los mismos se han reducido.
Edificio de las Salas Velatorias de la CELP, semáforo y cámara domo en una de las esquinas más transitadas de la zona.
Seguridad vial: una deuda pendiente.
El flujo de camiones es incesante, las 24 horas, los 365 días del año. Esta característica la volvió históricamente peligrosa, registrando siniestros graves en el pasado, algunos de ellos muy graves. Como respuesta, el municipio fue sumando semáforos y "lomos de burro" para mitigar la velocidad.
Si bien la medida logró reducir la siniestralidad, trajo consigo un nuevo dilema: el tedio. Cruzar la avenida de punta a punta puede demandar varios minutos debido a las filas de transporte de carga, convirtiendo el tránsito en una experiencia lenta para los vecinos y transportistas.
Hogar Convivencial, en Florencio Sánchez y Guatemala.
Por otra parte y al igual que en otras zonas de Pergamino, en algunos lugares es imposible transitar por las veredas que, aunque anchas, suelen estar rotas o desniveladas, a lo que se suma la costumbre de ciertos habitantes de la zona de colocar sus automóviles sobre las mismas.
Más allá del tema del tránsito pesado, lo que en sí representa un riesgo, los vecinos mencionan el problema de los automóviles y las motocicletas: "Los que andan en moto no respetan absolutamente nada, ni los semáforos, ni la prohibición de giro a la izquierda, ni las velocidades máximas, hacen lo que quieren, ni siquiera andan por la mano correspondiente" dijo a DiarioNucleo.com Darío, un vecino de la zona.
Corralón Municipal, en Florencio Sánchez al 1400.
"En esquinas como Belgrano o General Paz, que son calles que comunican directamente con el Centro, autos, motos y camionetas están todo el tiempo doblando a la izquierda y eso no está permitido, varias veces hubo accidentes por este tema. Además, si estás por cruzar una calle tenés que andar con mil ojos porque te aparecen desde un lado donde no los esperás" explicó Darío.
A estos inconvenientes se suma el de algunos conductores impacientes que al tener delante de ellos vehículos de gran porte que circulan a baja velocidad, intentan adelantarlos invadiendo la mano contraria, una maniobra que no está permitida: "Se tiran a pasar como si esto fuera una ruta" contó Darío y agregó que "el otro día un auto atropelló a un muchacho. No pasó nada pero podría haber sido una desgracia. Las motos tambíen y es todavía más grave porque adelantan por la derecha, con el riesgo de que el camion los encierre contra el cordón" manifestó.
Florencio Sánchez y General Paz: el cartel está viejo y oxidado: ¿será por eso que nadie lo respeta?
Por otra parte, según Darío, otro de los problemas es el de los semáforos: "al semáforo de Florida son más los que lo pasan en rojo que los que cruzan en verde" ironizó y agregó que "son incontables las veces que vi gente salvarse de milagro. De noche ni siquiera aflojan un poco, pasan en rojo como si el semáforo no existiera. Eso mismo está pasando ultimamente también en el de Castelli" detalló.
Florencio Sánchez y Avenida de Mayo, una de las esquinas más transitadas de Pergamino.
Durante su recorrida por la avenida, DiarioNucleo.com pudo comprobar que, a lo mencionado por el vecino, se suma el problema de los peatones, varios caminan por la cinta asfáltica, contra el cordón, en gran parte debido al problema de las veredas, ya mencionado, mientras que otros cruzan lejos de las esquinas y en diagonal, justamente como las normas de tránsito indican que no debe hacerse.
Los lomos de burro fueron colocados con la intención de reducir la velocidad de los vehículos.
Entre Alsina y Rodríguez Jáuregui, la avenida cuenta con una bicisenda que, según Darío "sería excelente si alguien la respetara, pero la usan los peatones y las motos, cuando debería ser solo para bicicletas".
Despertar comercial
Lo más llamativo de los últimos 15 años es su explosión comercial. Lejos quedó aquella postal de finales de los 70 y principios de los 80, donde la zona era un sector residencial casi desierto, un "páramo" que apenas contaba con comercios de cercanía para los pocos habitantes de entonces.
Comercios modernos y de rubros muy variados florecen en toda la zona.
En ese contexto, cabe destacar que un porcentaje significativo de los comercios que hoy en día tienen sede en la avenida Florencio Sánchez tienen menos de quince años de antigüedad, lo que configura un fenómeno de características especiales y que tiene que ver con varios aspectos típicos de la zona, como el intenso tránsito a toda hora, lo que garantiza la presencia de público y la posibilidad de sumar clientes; el aumento en la cantidad de habitantes en los barrios circundantes y la conectividad con otros puntos de la ciudad, entre otros.
Vereda inexistente: hay que caminar por la bicisenda.
Sin embargo, el mentado crecimiento comercial no se produce de manera uniforme y la avenida mantiene una dualidad marcada: en el sector más próximo al Arroyo Pergamino predominan galpones, talleres mecánicos y empresas industriales mientras que el tramo comprendido entre las calles Larrea y Avenida de Mayo - Rodríguez Jáuregui es donde el comercio late con más fuerza, donde a menudo los vecinos descubren la presencia de nuevos emprendimientos que ofrecen distintos productos o servicios.
Con el crecimiento demográfico exponencial de zonas como el barrio 12 de Octubre y Vicente López en las últimas dos décadas, la avenida dejó de ser un simple lugar de paso para convertirse en el epicentro de servicios para miles de pergaminenses del sector oeste.
Campo de deportes del Club Atlético Argentino.
"Es una zona con un potencial enorme" analizó Darío en diálogo con DiarioNucleo.com "hay que pensar en todos los barrios que hay en la zona, que no queda tan lejos del Centro, hay lugar para estacionar, aunque es cierto que a la avenida le falta un poco más de 'vida'".
Desagües en la zona de Pinto y Florencio Sánchez.
El crecimiento del comercio, tanto en líneas generales como en un ámbito particular, depende de una innumerable cantidad de factores muy complejos de analizar. La recesión, los cambios de hábitos en los consumidores y el e-commerce atentan contra el desarrollo de una zona particular. No obstante y dadas las circunstancias, las condiciones están dadas para que, en un contexto de progreso ciudadano, Florencio Sánchez se convierta en algunos años en el polo comercial de la zona Oeste de Pergamino.