La vida de Erica Demetrio, una mujer que vive en Pergamino, se convirtió en una historia de fe inquebrantable, sacrificio y un milagro estadístico que rompió todos los moldes.
A sus 42 años, cuando creía que su familia estaba completa con cuatro hermosas hijas, la vida no solo le cumplió el sueño de tener un varón, sino que lo multiplicó por cuatro.
Erica y su esposo, Darío, son ahora los orgullosos padres de ocho hijos, tras el nacimiento de cuatrillizos de forma natural, un suceso que la ciencia médica califica como "una vez cada 100 o 120 años" sin la intervención de tratamientos de fertilidad.
El impacto de una noticia "sin precedentes"
La familia Demetrio estaba compuesta por Nicole (12), Guadalupe (10), Guillermina (7) y Emma (3), cuando Erica recibió la noticia que lo cambiaría todo. "Fue un sentimiento encontrado. Te imaginás, es una noticia impactante", recordó la madre a la periodista Cinthia Ruth de Infobae, sobre el momento en que se enteró de que esperaba cuatro bebés.
El embarazo fue de "altísimo riesgo", lo que obligó a la familia a un giro radical: dejar su vida en Pergamino para mudarse temporalmente a Córdoba, la ciudad natal de Erica, para estar cerca de la atención especializada.
Finalmente, el 15 de abril de 2024, en la Maternidad Provincial de Córdoba, nacieron los esperados cuatrillizos: Laura, Angeline, Victoria y el tan soñado Jordán. La alegría, sin embargo, se vio empañada por la angustia. Los cuatro bebés, prematuros y de bajo peso, debieron pasar casi dos meses y medio en neonatología, luchando por sus vidas.
"Nosotros somos creyentes, somos cristianos, y siempre nos encomendamos a Dios. Y gracias a Dios, salimos adelante los cinco", afirmó Erica, destacando la fe como el pilar que los sostuvo en la incertidumbre.
Un desafío diario
Ya de regreso a Pergamino, la vida de esta numerosa familia se transformó en un desafío permanente. Darío, el único sostén económico, se desempeña como vendedor ambulante puerta a puerta, mientras que Erica se dedica en cuerpo y alma a la crianza de sus ocho hijos.
La logística de un hogar con cuatro recién nacidos y cuatro niñas mayores es monumental. La madre, convertida en un símbolo de amor y sacrificio, se esfuerza por proteger la infancia de sus hijas mayores. "Aunque a veces estoy un poco desbordada, trato de no pedirles nada a las más grandes. No quiero que quemen etapas", confiesa Erica.
La necesidad económica es una realidad ineludible. Los gastos de pañales, leche y productos básicos son incesantes. Actualmente, su urgencia más apremiante es un corralito especial con barrales, crucial para la estimulación motriz de los cuatrillizos, quienes nacieron prematuros. El costo, de $750.000, una cifra inalcanzable para la familia.
Un Día de la Madre de "milagro"
En este segundo Día de la Madre que celebra con sus cuatrillizos —quienes ya tienen un año y tres meses— Erica Demetrio irradia gratitud y esperanza. Su historia es la prueba tangible de que, a veces, los sueños más profundos se cumplen de la manera más inesperada y espectacular.
En su casa de Pergamino, en medio del caos bendito de risas, llantos y pañales, esta madre de ocho hijos celebra lo que ella misma define, sin dudar, como "el mayor milagro" de su vida.
La familia Demetrio no solo es un testimonio de resiliencia, sino también un recordatorio conmovedor de cómo el amor y la fe pueden multiplicar la vida de formas extraordinarias.
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