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Día Mundial del Corazón: tener hábitos saludables ayuda a mantenerlo sano

Día Mundial del Corazón: tener hábitos saludables ayuda a mantenerlo sano

Comer sano, hacer ejercicio físico y controlar el colesterol colaboran a evitar enfermedades cardiovasculares.

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El Día Mundial del Corazón se celebra este jueves con el objetivo es concientizar sobre las enfermedades cardiovasculares, su prevención, control y tratamiento y llevar una vida saludable colabora a mantenerlo sano.

Bajo el lema "Usa el corazón para cada corazón" y los promotores de este evento piden al mundo que usen el corazón de la mejor forma para la humanidad, la naturaleza, para ellos mismos y para cada persona porque la salud cardiovascular le importa a cada corazón que late.

Este día se conmemora desde que en el año 2.000 la Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo designó para concientizar a la población.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, los infartos de miocardio y los accidentes cerebro vasculares se cobran más de 17 millones de vidas al año y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones para el año 2030.

Para cuidar el corazón los especialistas recomiendan tener hábitos saludables y, entre ellos, se destaca tener una alimentación saludable que reduzca el consumo de sal, evitar el consumo de grasas saturadas y aumentar la ingesta de omega 3 y pescado.

Además, hacer ejercicio físico al menos media hora diaria, evitar el consumo de tabaco, limitar el consumo de alcohol, controlar el colesterol y también el peso, ya que, la obesidad es un riesgo cardiovascular importante.

Principales enfermedades que afectan al corazón

Existen muchas dolencias o afecciones del corazón, aunque las más comunes son:

Ataque al corazón o infarto de miocardio: se caracteriza por el estrechamiento de los vasos sanguíneos encargados de llevar sangre al corazón.

Enfermedad cerebro vascular: es causada por un sangrado intracerebral o por un coágulo de sangre depositado en el cerebro.

Hipertensión: es la presión arterial alta, y se trata de uno de los mayores riesgos de padecer un infarto.

Angina de pecho: es un tipo de dolor de pecho provocado por la reducción del flujo sanguíneo al corazón.

Arritmia: es una alteración del ritmo cardiaco.

Insuficiencia cardiaca: sucede cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre suficiente para cubrir las necesidades del organismo.

Luego de sufrir un episodio cardiovascular, con el tiempo muchas personas abandonan el control de sus factores de riesgo

Mucho se habla del manejo de los factores de riesgo cardiovascular y de la necesidad de modificar conductas. Entre otros, los especialistas destacan la importancia de controlar la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el azúcar en sangre (diabetes), el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaquismo, beber alcohol en exceso, el sobrepeso, la obesidad y el estrés.

Sin embargo, un relevamiento entre sus propios pacientes y allegados llevado a cabo por los especialistas del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) con motivo del Día Mundial del Corazón, evidenció una gran falta de conciencia previa a la aparición de un episodio. A partir de esa situación límite que en muchos casos implica el paso por un quirófano o una sala de hemodinamia, la gente mejora sensiblemente sus conductas, pero, con el tiempo, ese control disminuye y se corre riesgo de volver a tener un evento cardiovascular.

En efecto, sobre 120 participantes con una edad promedio de 68.5 años (74.2% hombres y 25.4% mujeres), el trabajo denominado ‘Encuesta sobre Conciencia de Prevención Cardiovascular’ llevado a cabo durante el mes de septiembre de 2022 a través de un sondeo online mediante un formulario, mostró que, antes de sufrir un episodio cardiovascular, más de 2 de cada 3 individuos (70.8%) no se ocupaba de mantener conductas saludables y de controlar sus factores de riesgo (o lo hacía parcialmente).

Luego del evento, la toma de conciencia es contundente: el 93.3% se encargó satisfactoriamente del control de sus factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, tras varios años, 1 de cada 2 (52.1%) reconoció que no tenía un buen control de sus parámetros; los motivos esgrimidos fueron variados: porque’ se sentían bien’ (34.7%), debido a la ‘falta de regularidad’ (16.3%) o simplemente porque ‘las tareas habituales se lo impedían’ (6.1%). Un 26.5%, pese a manifestar que siguió haciéndose los controles, no dejó de fumar.

Por eso, no extrañó que casi 1 de cada 3 de los encuestados (29.2%) experimentara años después un segundo episodio cardiovascular; del total de los pacientes, 2 de cada 3 (66.7%) debieron ser sometidos a una angioplastia coronaria, que es el procedimiento por cateterismo para desobstruir la arteria y restituir el flujo sanguíneo.

Qué dicen los especialistas

“Este relevamiento nos muestra la realidad que todos los médicos de las más variadas especialidades vemos a diario en nuestros consultorios: el gran desafío de lograr que las personas tomen conciencia y modifiquen conductas. Los procedimientos médicos han mejorado muchísimo, tanto respecto del diagnóstico como del tratamiento; los medicamentos y las intervenciones en muchos casos han cambiado el curso de las enfermedades; pero cuando se trata de modificar hábitos y conductas, a la gente se le hace mucho más difícil y eso atenta contra el control de la enfermedad y la disminución del riesgo obtenido con los procedimientos o medicamentos”, explicó el Dr. Martín Cisneros, presidente del CACI.

“En la gran mayoría de los casos, los pacientes toman conciencia de la importancia del control de los factores de riesgo cardiovascular luego de sufrir un episodio, como lo demuestra el sondeo, pero con el correr de los años esa convicción se va haciendo más flexible y algunos hasta llegan a dejar de controlarse adecuadamente por largos períodos de tiempo”, amplió el Dr. Alejandro Cherro, Director de la Carrera de Especialista en Hemodinamia, Angiografía General y Cardiología Intervencionista UBA-CA y ex presidente del CACI.

Los médicos destacan que, a los factores de riesgo "modificables" mencionados, hay que sumar otros "no modificables" que se potencian con los primeros. Por un lado, los antecedentes familiares, que, aunque no son insalvables, conllevan una mayor predisposición a desarrollar la enfermedad, mientras que por otro la edad: a mayor edad, mayor será el riesgo porque tanto las arterias como los órganos envejecen al igual que lo hace el individuo; en el caso de las mujeres, se aumenta el riesgo desde el inicio de la menopausia y se iguala al del hombre a partir de los 65 años. También es un factor de riesgo la administración de anticonceptivos orales en mujeres mayores de 35 años fumadoras o que presentan algún otro factor de riesgo. La sumatoria de los factores de riesgo multiplica en forma exponencial la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular.

“Tener dos o más factores, como hipertensión y tabaquismo u obesidad, representa una situación que debe ser tratada en forma inmediata. La primera medida, sin lugar a dudas, es la visita al cardiólogo o al médico de cabecera, que son quienes lo podrán aconsejar de la mejor manera”, sostuvo el Dr. Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y miembro del CACI.

“Un dato llamativo es que 1 de cada 3 pacientes de los que relajaron sus controles lo hizo porque ‘se sentía bien’; eso es algo que también vemos habitualmente en la consulta: dejan de tomar la medicación antihipertensiva o la del colesterol solo porque se sienten bien. Es un error. Son enfermedades silenciosas que debutan con un episodio cardiovascular. La adherencia a los tratamientos es clave para el control de estas patologías”, aclaró el Dr. José A. Álvarez, cardioangiólogo intervencionista miembro del CACI.

“Esperamos que este relevamiento realizado en el marco del Día Mundial del Corazón le sirva a la gente para repensar algunas conductas y reconocer que el momento de comenzar a cambiar es hoy y ahora. Todos sabemos lo que hay que hacer y lo que no, la recomendación es proponerse metas, tanto de actividad física como de alimentación saludable, objetivos de manejo del estrés y de disminución del sobrepeso, cero tabaco, alcohol muy dosificado y presión arterial, glucemia y colesterol bajo control, entre otros; y por supuesto comenzar tomar medidas para alcanzar esas metas. Sin dilaciones. Tenemos que tomar conciencia de que la enfermedad cardiovascular, una vez instalada, presenta un camino mucho más complejo”, concluyó el Dr. Cisneros.

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