La “guerra” opositora que se extiende por todo el territorio
LA PROVINCIA

La “guerra” opositora que se extiende por todo el territorio

La cumbre nacional del PRO de hace algunos días dejó al descubierto que la guerra política que animan Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich permanece intacta.

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La decisión que alumbró en la cumbre nacional del PRO de hace algunos días dejó al descubierto que la guerra política que animan Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich permanece intacta. El dato político central surgido de aquella reunión importa y mucho a la Provincia y desnuda el nivel de conflictividad que el encuentro que encabezó Mauricio Macri buscó en vano aplacar.

Conviene hacer una breve historia cuyo final está por escribirse. Hace varias semanas, cuando el nivel de beligerancia no había alcanzado aún los cruces y las amenazas públicas que se ventilaron en los últimos días, los equipos de Bullrich y Larreta venían explorando coincidencias en territorio bonaerense.

Hay quienes dicen, por sugerencia del ex presidente. Se había avanzado en una suerte acuerdo por el cual en cerca de 30 distritos (donde actualmente gobierna el PRO o donde hay instalados candidatos fuertes) ambos aspirantes presidenciales compartirían candidatos.

Ese entendimiento se acaba de dinamitar. Los dos precandidatos presidenciales irán con listas propias. Traducido: peleas en los 135 distritos. Bullrich desconfía de los alcaldes alineados con Larreta. El alcalde porteño teme que los intendentes, con el territorio asegurado, no pongan toda la carne en el asador para defender sus aspiraciones.

“Esa es la única coincidencia entre Patricia y Horacio”, dicen con ironía en el partido fundado por Macri. Al menos hasta abril, el plazo que se convino para volver a hablar del tema, cada sector irá construyendo en los distritos de la Provincia para el choque de trenes que sucederá en las PASO.

El radicalismo observa esos movimientos con esmerada atención. Larreta busca llevarse una parte de la UCR con la premisa de robustecer sus chances. Coquetea con Gerardo Morales, Martín Lousteau y el correntino Gustavo Valdez.

Los radicales bonaerenses siguen sosteniendo la postulación partidaria de Facundo Manes y lanzaron para la Provincia el nombre del diputado Maximiliano Abad. Esa puja también está abierta: entre los que ya hablan sin tapujos de fórmulas cruzadas con el PRO y aquellos que insisten en que el partido centenario debe levantar la bandera de una alternativa propia.

El armado electoral de la oposición aporta otras intrigas. El liberal José Luis Espert lanzó su postulación a gobernador y el larretismo busca sumarlo a las PASO de Juntos por el Cambio. Distanciado casi sin remedio de Javier Milei, el inconveniente radica en qué candidato presidencial llevaría el diputado nacional. En el gobierno porteño sueñan con el nombre de Ricardo López Murphy, un tándem que, imaginan, podría frenar el drenaje hacia el ascendente Milei y hacia la propia Bullrich. Esa ingeniería, por ahora, tiene más dosis de imaginación y deseos que de posibilidades de concreción.

Mientras tanto, el oficialismo se prepara para concretar una fuerte puesta en escena con la presencia estelar de Cristina Kirchner. Será el jueves en La Plata donde se completará otra etapa del lanzado operativo clamor para que la vicepresidenta sea candidata el año que viene a volver a la Casa Rosada.

En el Frente de Todos existe medida expectativa respecto del rol que Axel Kicillof tendrá en esa demostración de fuerza. Se sabe que Cristina será única oradora pero los gestos y las referencias suelen decir mucho. Pocos esperan que surja una referencia concreta a la eventual candidatura a la reelección del actual mandatario, pero acaso afloren algunas señales en ese sentido.

Por lo pronto, Kicillof nunca ha perdido el rol de consultor económico de la vicepresidenta. Ese dúo fue el que más empujó para que el Gobierno avanzara con un congelamiento total de precios como forma de contener una inflación que no afloja. Finalmente, el ministro Sergio Massa optó por una solución intermedia a través de un acuerdo con sectores empresarios.

La urgencia oficial no da espacios para combatir una medida que al kirchnerismo le hubiera gustado que fuera más a fondo. El propio Kicillof salió rápido a apoyarla. También, varios de los sindicalistas que estarán el jueves en el Estadio Diego Maradona y que están anotados en la primera final del operativo clamor.

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