noscript
Riego artificial en el campo, ¿una utopía?
TRIBUNA DEL LECTOR

Riego artificial en el campo, ¿una utopía?

Compartir

Hace unos días, tuve oportunidad de ver una nota en un medio de la capital federal, escrito por la periodista Silvia Naishtat, con relación al manejo de los recursos acuíferos en Israel y me pareció interesante abordar este tema, ya que en la Argentina se están produciendo ciclos de sequía cada vez más frecuentes y que atenta gravemente sobre los cultivos provocando pérdidas muy graves para los productores y, por supuesto, también para el Gobierno, ya que se queda con una parte importante a través de las retenciones a su comercialización.

Me interesé entonces en indagar más sobre cómo está tratando Israel este tema, ya que gran parte de su territorio es desértico, por lo que el tema del agua es crucial para el riego de sus campos.

En ese sentido, pude conocer que una empresa, llamada Mekorot, aporta el 80% del agua potable del país y administra el acueducto que transporta el agua desde el norte hasta el centro y sur del país. En este sentido, la empresa es férrea defensora del riego por aspersión o por goteo.

Recientemente, esta empresa ha realizado los primeros convenios en la Argentina con algunas provincias para llevar a cabo un plan maestro hídrico.

Teniendo en consideración que, la Argentina ya tiene un 70% del territorio nacional con déficit hídrico, la empresa tiene muy claro que para que la agricultura prospere en condiciones de sequía se debe ejecutar un plan de riego sustentable.

Ahora, ¿qué está pasando en nuestro país en este tema? Según Aquiles Salinas, director del INTA, señala que en algún momento del cultivo extensivo falta agua y, por lo tanto, provoca rindes menores a su potencial, por lo que el riego se hace absolutamente necesario en algún momento.

Aquí aparece el primer problema. El sistema crediticio para incorporar un equipo de riego por aspersión debe ser incentivado por los bancos, ya que el costo del riego varía de 2.000 dólares a 3.500 dólares por hectárea. Y el equipo se paga solo, ya que los rindes mejoran en 500 dólares por hectárea.

Como dice Salinas, regar no es tirar el agua, el riego le cambia la vida al productor. Por lo tanto, los bancos deberían ponerse a tono con esta necesidad.

Hay otro tema que complica la instalación de estos equipos, que tiene que ver con la necesidad de disponer de un buen tendido eléctrico en la zona rural. Asignatura pendiente de las provincias.

Según Salinas, deben hacerse estudios de los acuíferos y se entusiasma con obras de envergadura. Como son la derivación del Paraná o el Uruguay, dos ríos perfectamente utilizables, para tener una idea de la poca utilización de los ríos en nuestro país.

Se tiene información que, EEUU riega 22 millones de hectáreas, Europa 19 millones y aquí solo se riegan 2 millones de hectáreas, cuando se podrían alcanzar los 6 millones en poco tiempo.

Se tiene información que, el Gobierno está estudiando, a través de la Secretaría de Planificación y Desarrollo, un plan estratégico con la utilización de los ríos Negro y Chubut en el sur y el Bermejo, el Paraná y el Uruguay en el centro y norte del país.

Aldo García López
DNI 4974484

Comentarios
Volvió Javier Castrilli

Volvió Javier Castrilli

Lectura recomendada

Los memoriosos lo recordaran como “el Sheriff” por su estricta interpretación de las reglas en e...