Reenvío
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La nueva forma de pensamiento.

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En apariencia estamos frente a un nuevo suceso contemporáneo, de pronto vemos como muchas personas emiten, al compartir contenidos, juicios a favor o en contra de situaciones que me arriesgo a pensar, desconocen. A partir de esta percepción, festejamos que los jóvenes y no tanto se involucren en temas sociales, culturales, religiosos, económicos o políticos asumiendo una postura literal sobre lo que un tercero pensó por ellos. 

Si bien creo que muchas personas interpretan antes de compartir el contenido, empiezo a sospechar de este "auge del compromiso"; leo y releo algunos "pensamientos" y sólo encuentro un sistema de distribución de párrafos y pocas veces la construcción de una opinión.

Ausentes están los ensayos genuinos, con pensamiento único aunque erróneos y arriesgados; presentes las frases que vienen de algún otro lado, digeridas por alguien más. Tan perfectas como híbridas, desde la introducción, el nudo y hasta el desenlace del texto, todo llega perfecto, enlatado como si alguien más lo hubiese pensado para ahorrarnos el trabajo.  

Acaso de eso se trata, leer el copete y compartir sin siquiera verificar la veracidad o ejercitar el entendimiento de la historia completa. Somos expertos, conocemos tanto sobre los sucesos internacionales que nos arrogamos posturas de forma unilateral y extrema: elecciones, atentados terroristas, juicios sociales y otras yerbas deambulan en las redes sociales que cada día funcionan mejor a la hora de exhibir una radiografía de comportamiento social. 

Si bien no creo en la creación pura y es probable que estas palabras surjan de algo que he leído antes, apuesto a que nos volquemos a la imperfección de la escritura como forma de expresión de nuestro pensamiento, me refiero al ejercicio de autor y no al copiar y pegar en los muros de las redes sociales.

El riesgo se oculta en la alegría de confiar en que, detrás de todas frases, hay pensamiento. Quizá no, quizá se trate una maquinaria mediática que baja en cascada razonamientos, simplificaciones, contagios colectivos, transposiciones, exageraciones y desfiguraciones para crear la idea unánime de que todos estamos pensando lo que decimos.

Creo que no es así, que debemos escribir lo que pensamos sobre lo que leemos y no transcribir el pensamiento de lo que no leímos. Arriesgar, dudar como dudo yo de este ensayo y su fortaleza, potencia y pertinencia. Te invito a compartirlo, sólo si estás de acuerdo.

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