El mercado de la atención
FIGURITAS

El mercado de la atención

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De pronto veo una larga fila de padres acompañando a sus hijos, o mejor dicho hijos acompañando a sus padres. Ansiosos, expectantes. Compartiendo un momento real, concreto y físico. Calculando los pasos, protegiendo la posición. Alguien pasó el dato, parece que el kiosco de la esquina recibió el bien tan preciado. En la columna de hoy, las figuritas del mundial, una dinámica que se mantiene y celebro. 

Fue trending topic hace un par de semanas, con gran repercusión social, económica y aunque parezca extraño, trascendencia política. Una cuestión de estado que motivó un movimiento sindical cuando la unión de kiosqueros acusó al fabricante de favorecer, en su distribución, a otros puntos de venta. Un conflicto, que como toda cadena tuvo diferentes eslabones y obligó a los comercios a ensayar carteles con la leyenda, “no insista, no hay figuritas”. 

¡Quiero mis figuritas! 

La presión también llegó a las familias. Un fenónemo que atravesó los diferentes segmentos económicos, llegando incluso a obligar a algunos padres a fotocopiar e incluso dibujar a los famosos players. Todo vale en pos de completar el album. Como sea, cueste lo que cueste sin calcular el costo en el hipotético caso de que no toque ninguna repetida, jugadores de países que nos obligan a revisar el mapa y no sabemos pronunciar. 

En tiempos donde pareciera que la virtualidad le gana a la presencialidad, donde los padres no son escuchados por sus hijos, quienes siempre están “on line” jugando con amigos, surge uno de los últimos bastiones de la resistencia. ¿Acaso las figuritas proponen algo novedoso, tecnológico e insuperable? Quizá no sea esa la carrera, es muy probable que el diferencial venga desde otro lugar, de proponerse pensar las cosas de otra forma y aplica también para las empresas. 

Me pregunto entonces ¿dónde está el valor?

Quizá no sea el papel o los píxeles sino la dinámica que nos propone buscar, encontrar, canjear y llegar al objetivo. Late (la tengo) nola (no la tengo) tapadita y una jerga que trasciende generaciones. Manos hábiles, mojadas. Especialistas de un arte que hoy le gana a las pantallas. En el tiempo compartido, en una pasión que nos vincula. Ahí está la clave que si, claramente puede usar la teconología pero como herramienta. 

Pienso que el mercado no se divide en términos físicos o digitales sino en la capacidad de crear interés, de obligar a los chicos a focalizarse en algo y en el mejor de los casos compartirlo con nosotros ¿ No nos faltará creatividad para despertar la atención? Estoy seguro de que pasa por ahí. Interés o desinterés, late o nola. Vos, en tu casa o en la empresa, ¿late?.

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