Opinión
PANORAMA PROVINCIAL

Oficialismo y oposición, sumidos en peleas feroces de fuerte impacto en la Provincia

Si quedaba alguna duda respecto del poder de fuego traducido en presencia territorial que puede exhibir el Presidente en la Provincia, el acto del viernes en Esteban Echeverría se encargó de develar una realidad. Alberto Fernández se ha transformado, en el marco de la profundización de la pelea con Cristina Kirchner, en un mandatario que puede mostrar escaso anclaje en el peronismo del Conurbano.

Los intendentes, excepto el puñado de aliados que ocupan ministerios, le dieron la espalda a la convocatoria oficial pensada para insuflar de musculatura política al Presidente en medio de una profunda crisis económica que terminó desplomando su imagen pública. Apenas algunos movimientos sociales aliados cuyos líderes son funcionarios cantaron presente. La Cámpora brilló por su ausencia y Axel Kicillof, que en ocasiones suele acompañar algún acto oficial, estuvo al mismo tiempo en una actividad de su gobierno en Pilar. Cuentan que alguna invitación de los organizadores (el gremio de la Construcción), llegó a la Gobernación, pero ningún funcionario nacional llamó para refrendar el convite.

Esa carencia ratifica al menos dos cuestiones básicas: el albertismo en la Provincia continúa siendo un proyecto nonato pese a los amagues de lanzamiento. La segunda, que Cristina Kirchner sigue conduciendo con mano disciplinadora al peronismo que ahora en los papeles lidera su hijo Máximo.

La oposición estaría, por su lado, a punto de brindar algunas señales más contundentes. Pese a los gestos de unidad que se intentaron en los últimos días, la disputa en Juntos por el Cambio está a flor de piel. La vertiginosa reaparición de Mauricio Macri y sus intentos por buscar un acuerdo con Javier Milei profundizaron la grieta entre los halcones y las palomas del PRO y de la que el radicalismo busca por el momento surfear, aunque marcando algunos límites.

Diego Santilli, el hombre que impulsa Horacio Rodríguez Larreta para la Gobernación podría, luego de un viaje a Israel con perfil de candidato, concretar alguna señal de acercamiento a la UCR. Es un movimiento que excede claramente los límites de la Provincia y supone un mensaje más contundente: frente a las diatribas de Macri contra los radicales, Larreta y su delfín bonaerense buscan explorar un entendimiento con el partido centenario.

La jugada acaso revele una cuestión aún más profunda: la eventual decisión de las palomas del PRO lideradas por el alcalde porteño de finalmente enfrentar a Macri, aun cuando el ex presidente no vuelva a ser candidato.

Macri también juega su juego en la Provincia. Ha tendido puentes aceitados con Cristian Ritondo, el ex ministro de Seguridad bonaerense que quiere ir por la Gobernación. Más allá del futuro de ese acuerdo, es una forma de horadar a Santilli, que juega como el nombre más instalado para la pelea bonaerense. Tampoco descuida su relación con Patricia Bullrich a quien, se dice, apoyará en la pelea con Rodríguez Larreta si él mismo decide no ser candidato.

En medio de esos desbarajustes, Macri estaría mirando el armado de Milei y contribuyendo de alguna forma a darle volumen en la Provincia en su objetivo de terminar confluyendo con él. Hay quienes aconsejan comenzar a observar los movimientos de Joaquín De La Torre, ex intendente de San Miguel y actual senador bonaerense de Juntos, que hace apenas unos días compartió una actividad con el ex presidente y es laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa.

El radicalismo, mientras tanto, concretará en los próximos días en La Plata con un trámite formal pero que terminará posicionando aún más a Facundo Manes en la carrera presidencial: designará a Gastón, hermano del neurocientífico, como presidente de la Convención Nacional. 

Se trata de una señal fuerte que alumbrará, se comenta, con otra definición: un pronunciamiento de ese órgano partidario en relación a la necesidad de mantener la pertenencia a Juntos por el Cambio. ¿Aparecerá en algún párrafo del documento alguna referencia a la orientación ideológica que debería tener la coalición como forma elegante de renegar de un acuerdo con Milei? Ese interrogante se develará el viernes.