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MEDIDA

El Gobierno nacional prohíbe el ingreso al país de “cómplices” de Maduro

Alcanza a ciudadanos venezolanos que hayan formado parte de la estructura jerárquica, militar o económica del régimen.

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En sintonía con su postura de alineamiento con los Estados Unidos, el Gobierno argentino anunció ayer sábado un endurecimiento de sus controles migratorios dirigido específicamente al entorno del capturado Nicolás Maduro.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmó que la Dirección Nacional de Migraciones ha establecido prohibiciones de ingreso para ciudadanos venezolanos que hayan formado parte de la estructura jerárquica, militar o económica del régimen. "La República Argentina ha adoptado nuevas restricciones migratorias en virtud de la captura del dictador Nicolás Maduro", expresó Adorni a través de sus redes sociales.

La medida, coordinada entre diversos organismos del Estado, apunta a bloquear la entrada de funcionarios del gobierno bolivariano, miembros de las fuerzas armadas venezolanas y empresarios que figuren en las listas de sancionados por el Departamento del Tesoro de los EE.UU. El portavoz concluyó su mensaje con su habitual contundencia: “Los cómplices de Maduro que intenten buscar refugio en el exterior no podrán ingresar a nuestro país. Fin”.

La decisión de la administración de Javier Milei busca evitar que Argentina se convierta en un destino de asilo para los cuadros del chavismo que intenten huir de Venezuela tras el "estado de conmoción" y la extracción de Maduro hacia Nueva York. 

El Ministerio de Seguridad y Migraciones han reforzado los puestos fronterizos y aeropuertos para aplicar estas alertas de manera inmediata, mientras en el centro porteño la comunidad venezolana celebra lo que consideran el paso definitivo hacia la normalización de su país.

Venezolanos festejan

Miles de ciudadanos venezolanos residentes en Argentina comenzaron a concentrarse, ayer sábado por la tarde, en las inmediaciones del Obelisco, portando banderas, gorras tricolores y carteles con mensajes de alivio y esperanza, en lo que definieron como el día en que “por fin comenzará la libertad”. La movilización, que inició de forma espontánea tuvo su convocatoria central prevista para la tarde, marcada por la emoción de familias que debieron exiliarse en los últimos años.

“Llevo seis años esperando este momento para poder volver a abrazar a mi madre”, relató entre lágrimas uno de los manifestantes. Mientras los autos que circulaban por la Avenida 9 de Julio acompañaron con bocinazos, en la Plaza de la República se escuchaban los acordes del himno nacional venezolano y gritos de apoyo a la operación de Estados Unidos.

En respuesta al acontecimiento, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dispuso un refuerzo preventivo de seguridad en la zona. Además, se colocó una bandera de Venezuela en la Plaza del Obelisco como gesto de acompañamiento. En el ámbito político local, diversos dirigentes celebraron el suceso, mientras que el Ministerio de Seguridad reforzó la protección de las sedes diplomáticas de Estados Unidos y Venezuela ante posibles incidentes.

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