La investigación por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) expuso un complejo entramado de gestión irregular de fondos públicos y un sistema paralelo de desvío de dinero.
En este esquema, el fiscal Franco Picardi puso el foco en Sergio Daniel Mastropietro, un empresario de la aviación y socio de Fred Machado –el controvertido financista de José Luis Espert que será juzgado en EE.UU. por narcotráfico–, como una pieza clave en la posible legitimación de activos.
El dictamen fiscal, según trascendió, sugiere que el papel de Mastropietro se concentró en el "movimiento, administración y posible legitimación de las sumas obtenidas por el grupo comandado por Miguel Ángel Calvete", señalado como operador paraestatal con vínculos con funcionarios, incluido el extitular de la ANDIS, Diego Spagnuolo.
La prueba más concreta sobre la participación financiera de Mastropietro surgió de su vínculo con Baires Fly S.A., una empresa de aviación privada. Según la investigación, el 10 de septiembre de 2025, Calvete le envió a Mastropietro cinco archivos con transferencias bancarias millonarias hacia la cuenta de esa firma.
Las capturas de pantalla bancarias, publicadas por la periodista Camila Dolabjian en sus redes, constatan estos movimientos de fondos que totalizaban cientos de millones de pesos, provenientes de droguerías favorecidas por las adjudicaciones de la ANDIS, entre ellas Prolite Orthopedics S.R.L. y Probock S.R.L., con importes como $34.560.000,00 y $60.500.000,00.
Mastropietro, luego de recibir los movimientos, envió facturas emitidas por Baires Fly S.A. a las mismas droguerías por montos idénticos, bajo el concepto uniforme de "compra de kilómetros nacionales para ser utilizados en aeronaves de la empresa". Esta descripción fue considerada por la fiscalía como funcional a operaciones destinadas a disimular el origen y destino del dinero, lo que encaja en un patrón compatible con "posibles maniobras de lavado de activos".
El origen del dinero que llegó a manos de Mastropietro fue trazado hasta las maniobras perpetradas en la ANDIS a través de la compra de medicamentos e insumos de alto costo mediante licitaciones direccionadas y con sobreprecios, donde un conjunto reducido de droguerías concentraba la mayoría de las adjudicaciones por montos superiores a los $30.000 millones.
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