La interna que se libra puertas adentro del Gobierno de Javier y Karina Milei tiene tantos frentes que amenaza con empalidecer la victoria de La Libertad Avanza en las recientes elecciones legislativas nacionales.
El presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, advirtió que no dejará su lugar, en medio de rumores que ubican en su lugar a senadores electos como Patricia Bullrich, Nadia Márquez (Neuquén) y Agustín Coto (Tierra del Fuego) de cara al próximo período legislativo.
"Tengo mandato hasta el 24 de febrero, votado por unanimidad por los senadores, según expresa el articulo 1 y 2 del reglamento del Senado", respondió Abdala sobre su deseo de continuar en el cargo que lo ubica dentro de la línea de sucesión presidencial y que ocupa hace casi dos años.
Sobre el diálogo con la Casa Rosada por el tema en cuestión, Abdala reconoció que todavía no hubo contactos con el presidente Javier Milei ni con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. "A mí nadie me preguntó nada. No hablamos nada de ese tema con el Gobierno", sintetizó.
En este contexto, desde Balcarce 50 barajaban obviar la cruzada en el Senado para forzar la renuncia de Abdala en diciembre y dejar que se le venza el mandato en febrero, ante varios frentes abiertos que tiene el oficialismo. La principal objeción sobre Abdala marcha por su vínculo con la desdibujada vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel.
Villarruel en la mira
Villarruel, con agenda irrelevante, logró crisparle el Senado a los Milei y a la flamante jefa del bloque libertario, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El cuarteto es dinamita. Los tres integrantes del Poder Ejecutivo señalados tienen disputas abiertas con la "nacionalista-católica".
Se recuerda por estas horas aquella tarde de noviembre de 2023 en la que Villarruel salió del Hotel Libertador y, ante la prensa, confesó que solo "sería vicepresidenta", al responder preguntas sobre el futuro del Ministerio de Seguridad y de Defensa, carteras que quedaron en manos de la ex fórmula de Juntos por el Cambio Bullrich-Luis Petri.
Un poco más reciente fue el cruce por el gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela por el dictador Nicolás Maduro. Villarruel se quejó por X y Bullrich salió -a lo Bullrich- con los tapones de punta, en una escena que no tardará en reproducirse en el recinto senatorial, en comisiones o pasillos del Palacio en 2026.
Bullrich también tiene su historia con Abdala. La ministra le dio años atrás su bendición a Claudio Poggi para la Gobernación de San Luis, en una pelea descarnada en la que le intervino el PRO al actual senador.
En este berenjenal, Villarruel se las ingenió en los últimos días para desperdigar una caja de “chaski boom” en el Senado: desató un escándalo sindical que escalaría hasta la Justicia. Echó a Mónica Nieto, quien se desempañaba como directora de Personal; se trata de una estrecha colaboradora de Norberto Di Próspero, secretario general de la Asociación del Personal Legislativo.
También la Vicepresidenta va contra la herencia de los despachos de los senadores, otra cruzada que muestra el nivel de bajeza al que Karina Milei logró reducirla. La funcionaria hará pie en el Senado tras tocar de oído en esa arena conocida a la perfección por Eduardo “Lule” Menem.
Próxima sesión
La próxima sesión en el Senado será por los cambios en la ley de decretos de necesidad y urgencia. La oposición avanzó el martes pasado con la firma del dictamen del proyecto que modifica la legislación de los DNU con una sospechosa estrategia del interbloque peronista, que lidera José Mayans, que estampó su rúbrica en disidencia.
En la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la senadora peronista Florencia López explicó que los integrantes de la comisión de su bancada firmaron en disidencia con el objetivo de abrirle la puerta a la versión del proyecto que había aprobado la Cámara de Diputados.
La modificación que la Cámara baja aplicó a principios de octubre fue sobre el artículo 3, que establece que, si el Congreso no aprueba el DNU en 90 días, pierde su vigencia. A diferencia del Senado, donde la ley logró los dos tercios, en Diputados ese artículo alcanzó 127 votos y no logró capitalizar la mayoría absoluta. La estrategia es del propio Mayans, quien apostaría a llevarse algo antes del recambio legislativo, resaltaron. Dudoso.
Para reforzar el argumento, fuentes del kirchnerismo indicaron que se conformarían solo con el artículo que dispone que la oposición ya no necesitaría mayorías en ambas cámaras para derribar los decretos, por lo que bastaría con rechazarlos en una sola para dejarlos sin efecto.
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