En una jornada marcada por la tensión cambiaria y el nerviosismo preelectoral, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) vendió US$ 678 millones para contener la escalada del dólar mayorista, que cerró en $1.475. Se trata de la mayor intervención en un solo día desde octubre de 2019, cuando el entonces gobierno de Mauricio Macri enfrentaba una corrida en la víspera de las elecciones presidenciales.
La operación se inscribe en un esquema de bandas cambiarias que obliga al BCRA a intervenir cuando el tipo de cambio toca el techo pactado. En un clima de incertidumbre política a partir de la derrota del oficialismo en la Provincia y tras el revés a los vetos de Javier Milei en el Congreso.
En este escenario, en apenas tres días la autoridad monetaria se desprendió de US$ 1.110 millones en un intento por sostener la paridad hasta los comicios nacionales del 26 de octubre, donde el oficialismo busca evitar una derrota que podría desatar una nueva crisis de confianza.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó la estrategia que el Gobierno vino sosteniendo hasta ahora: “Vamos a vender hasta el último dólar si es necesario”, declaró anoche en un programa de streaming libertario. La frase, celebrada por algunos sectores financieros, encendió alarmas entre analistas que advierten sobre el riesgo de desangramiento de reservas.
Históricamente, intervenciones de esta magnitud han sido señales de alerta. En abril de 2018, bajo la gestión de Federico Sturzenegger, el BCRA vendió US$ 1.472 millones en un solo día, preludio de la crisis que derivó en el acuerdo con el FMI. En octubre de 2019, se vendieron US$ 691 millones para frenar la corrida antes de la victoria de Alberto Fernández.
La diferencia hoy es el contexto: el gobierno de Javier Milei sostiene un discurso de equilibrio fiscal, pero enfrenta presiones sociales, vetos legislativos y una economía estancada. La venta masiva de dólares, aunque efectiva en el corto plazo, podría comprometer la estabilidad si no se acompaña de señales claras sobre el rumbo económico post-electoral.
Mientras tanto, el mercado observa. Y el dólar, como siempre, marca el pulso de la política argentina.
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