noscript
Se rompió el pacto de silencio entre los acusados del crimen del empresario descuartizado
DECLARÓ UNO DE LOS DETENIDOS

Se rompió el pacto de silencio entre los acusados del crimen del empresario descuartizado

La Justicia ordenó la libertad de la mujer que fue apresada en un primer momento.

Compartir

Nahuel Vargas, uno de los principales sospechosos y el último detenido por el crimen de Fernando Pérez Algaba, cuyos restos fueron hallados dentro de una valija en Ingeniero Budge, acusó ayer ante la Justicia a Maximiliano Pilepich de haber sido el autor del crimen y señaló a otro de los imputados como la persona que descuartizó el cadáver.

Por otra parte, Alma Nicol Chamorro, la mujer trans detenida por el crimen del empresario, salió ayer de la cárcel luego de que el fiscalía pidiera su “inmediata libertad”. Fuentes judiciales aseguraron a Télam que Vargas (43) declaró ayer como imputado ante el fiscal Marcelo Domínguez, quien le imputó el delito de “homicidio cuádruplemente agravado por el uso de arma, alevosía, codicia y el concurso premeditado de dos o más personas”.

Vargas (43), quien tenía pedido de captura y estaba prófugo desde el pasado lunes, fue localizado ayer en la casa de su madre, ubicada en Los Indios 2487, de la localidad de Castelar, partido de Morón, por detectives de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Lomas de Zamora.

En tanto, ayer también quedaron detenidos, tras declarar en la causa, el comisario de la Policía de la Ciudad Horacio Córdoba, acusado como partícipe secundario del crimen de “Lechuga” Pérez Algaba (41), y Blanca Gladys Cristaldo (58), quien trabajaba con varios de los sospechosos en el emprendimiento inmobiliario “Renacer” de General Rodríguez, y fue imputada por el presunto encubrimiento del hecho.

Un día antes, el pasado miércoles, había sido detenido otro de los principales sospechosos de matar y descuartizar al empresario, Maximiliano Pilepich (45), quien ayer se negó a declarar ante el fiscal Domínguez.

En las últimas horas, en tanto, las fuentes revelaron que otro de los nueve detenidos que tiene ahora el caso, Luis Alberto Contrera (38), reconoció ante el fiscal que él les dio a Vargas y Pilepich la valija en la que colocaron los restos de la víctima y que fue arrojada al arroyo en el que finalmente la encontraron.

Para el Ministerio Público, el crimen del empresario Pérez Algaba fue cometido por una deuda de 50.000 dólares y 17 terrenos que el imputado Pilepich debía entregarle a la víctima, quien, con el fin de cobrarla, fue la tarde del 18 de julio hasta el predio “Renacer” de General Rodríguez a encontrarse con él.

Camino a ese campo, donde se cree pudo ser capturado y asesinado, “Lechuga” reconoció en un mensaje de audio que temía por su vida ante la posibilidad de ser baleado, según las pruebas aludidas por el fiscal.

El fiscal consideró que, más allá de sus negocios en común, entre Pilepich y Pérez Algaba existía “una relación de amores y odio”-.

Comentarios