Cambios forzados en la Rosada tras la renuncia de tres ministros
EL PRESIDENTE DEFINE EL NUEVO GABINETE

Cambios forzados en la Rosada tras la renuncia de tres ministros

Alberto Fernández anunciaría a los reemplazantes de Elizabeth Gómez Alcorta en el Ministerio de las Mujeres; de Juan Zabaleta, en Desarrollo Social y de Claudio Moroni, en Trabajo.

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La novela por los cambios en el gabinete presidencial no se toma feriados y Alberto Fernández deberá definir en las próximas horas los nombres de tres nuevos ministros: no solo el de la reemplazante de Elizabeth Gómez Alcorta, que el viernes presentó su renuncia indeclinable al Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, sino también los relevos de Juan Zabaleta (Desarollo Social) y Claudio Moroni (Trabajo), cuyas salidas -todavía no formalizadas- trascendieron ayer.

Las modificaciones, según voceros de la Casa Rosada, se oficializarían hoy mismo y los reemplazantes serían designados por el Presidente sin consultar a la Vicepresidenta, Cristina Kirchner, con quien no se habla. 

De nuevo, el jefe de Estado se ve obligado a reformular su gabinete por una ola de dimisiones, cada una con razones bien disímiles. Gómez Alcorta lo hizo el jueves en medio de rispideces con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, por el desalojo y la detención de mapuches que ocupaban tierras en Villa Mascardi. Incluso, al dimitir publicó una dura carta en la que denunció “violaciones evidentes a los Derechos Humanos”. 

La ahora exministra de las Mujeres era una de las últimas “leales” de Alberto Fernández. Una de las pocas funcionarias del gabinete que lo acompañaba desde que llegó a la Rosada.

Al igual que Moroni, que aprovechará el portazo de Gómez Alcorta para dejar él también su cargo al frente de Trabajo, una decisión meditada hace tiempo, que habría consensuado con el Presidente (de quien además es amigo personal) y que (según señalaron en su entorno) obedecería a estrictas razones de salud que nada tendrían que ver con las últimas presiones de La Cámpora y el kirchnerismo para quedarse con su puesto. 

En cuanto a Zabaleta, ya le había anticipado al jefe de Estado sus intenciones de renunciar a Desarrollo Social para volver a la intendencia de Hurlingham, pelear por la reelección el año próximo y poner a resguardo su pago chico del avance de La Cámpora. 

Danza de nombres e internas 

Con la salida de Moroni (que al cierre de esta edición no había presentado formalmente su renuncia, pero le ratificó al Presidente su decisión de irse por razones personales), inevitablemente empezó la danza de nombres para suceder al ministro saliente en Trabajo.

Es, junto con Desarollo Social, una de las áreas más sensibles del gabinete, la que concentra el vínculo con los gremios y la que, en plena reapertura paritaria e inflación desbocada, debe administrar los escenarios de conflictividad laboral. 

En un principio, se mencionó para manejar esta cartera a Marcelo Bellotti, actual secretario de Trabajo y de buena llegada con la CGT. 

En tanto que otras versiones sindicales apuntalaban a Marta Pujadas, abogada de la Uocra. Y hasta había quienes barajaban un posible retorno al gabinete de Julián Domínguez, exministro de Agricultura, pero ahora en Trabajo. También, desde sectores kirchneristas circuló el eventual regreso a Trabajo de Carlos Tomada, ministro del área en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y que hoy se desempeña como embajador argentino en México. 

Domingo Peppo, embajador de Paraguay y exmandatario de Chaco que tendría el respaldo de la Liga de Gobernadores era otro que sonaba para reemplazar a Moroni. 

Mientras que en espacios más cercanos al “albertismo” deslizaban con chances de asumir en el ministerio de Trabajo a Aníbal Fernández, hoy a cargo de Seguridad y que indirectamente viene de precipitar la salida de Gómez Alcorta tras el desalojo de los mapuches en el Sur. 

Para completar la vacante en el Ministerio de la Mujer, aparecían anoche tres posibles nombres: el de la vocera presidencial, Gabriela Cerruti (algo que ella descartó de plano); el de la vicegobernadora de La Rioja, Florencia López y el de la exsenadora de Mendoza y actual funcionaria del ministerio, María Cristina “Marita” Perceval. Esta última contaría con el respaldo del kirchnerismo y habría sido recomendada por Gómez Alcorta cuando le presentó su renuncia al Presidente. 

En cuanto a Desarollo Social, para reemplazar a Zabaleta, Alberto Fernández evaluaba entre designar al secretario de Economía del Conocimiento e intendente de Escobar con licencia, Ariel Sujarchuk; la diputada Victoria Tolosa Paz o el secretario para la Equidad Social del Ministerio de Desarrollo, Gabriel Yedlin.

Eran varias las versiones que apostaban por Tolosa Paz -del rinón del Presidente, pero que sería resistida por La Cámpora- al frente de este ministerio fuertemente loteado y que en el último tiempo ha sido blanco de reiteradas protestas por parte de piqueteros de izquierda que, entre un abanico de demandas, reclaman por más planes sociales. 

En el caso de Sujarchuk, tiene una muy buena relación con la Vicepresidenta, mientras que a Yedlin se lo vincula con Juan Mazur, el jefe de Gabinete. 

Diálogo interrumpido 

Todos estos nombres eran analizados por Alberto Fernández en compañía de su círculo íntimo, en el que se anotan funcionarios como Julio Vitobello, Santiago Cafiero, Vilma Ibarra, Agustín Rossi y la portavoz Cerruti.

Pero sin consultarle a la Vicepresidenta, a la que defendió públicamente en el marco del juicio por Vialidad y a la que intentó acercarse tras el ataque que sufrió el mes pasado (incluso llevó ese respaldo a la asamblea general de la ONU). Sin respuestas del otro lado, dejaron de hablarse y el jefe de Estado avanzó en la soledad de su entorno con la definición de los tres nuevos ministros, que anunciaría hoy mismo para que juren mañana y así arrancar la semana con un nuevo relanzamiento del Gabinete. 

Las renuncias de Gómez Alcorta y Moroni (dos de los últimos sobrevivientes del equipo original del Presidente), junto con la de Zabaleta, se agregan en menos de cien días a las de Martín Guzmán y Silvina Batakis, que allá por julio fue motivo de crisis, cruces y negociaciones entre el Presidente y la Vice. 

Con el diálogo nuevamente interrumpido, queda por ver ahora si Cristina Kirchner termina por aceptar o no las designaciones para las que, como circuló ayer, no ha sido consultada. El desenlace es incierto.

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