Campo: En estado crítico
COLUMNA DEL AGRO

Campo: En estado crítico

El ingeniero agrónomo Martín Principiano analiza la situación general de la región en el invierno más seco de los últimos 25 años.

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Otra semana sin precipitaciones y se han cumplido más de 100 días sin ocurrencia de lluvias en la región núcleo. El 80% de la región núcleo está en sequía. Esto es consecuencia de atravesar el invierno más seco desde 1995 y el efecto arrastre de falta de lluvias del otoño y verano.

De acuerdo a los registros históricos de la estación experimental de INTA Pergamino, en invierno (jun-jul-ago) llueven cerca de 100 mm. Este año, en el periodo jun-jul-ago, no se logró acumular 20 mm en la región sumado al hecho que venimos de dos campañas con precipitaciones por debajo de la media histórica (años niñas).

La situación de los cultivos de invierno es muy compleja. Además de la falta de agua se suma el fuerte efecto de las heladas. Con el estrés hídrico que atraviesan, la recuperación por heladas es muy lenta. Muerte de macollos, poco desarrollo, secado de hojas inferiores, deficiencia de nitrógeno, entre otras sintomatologías, se observan en prácticamente en todos los lotes de trigo. La situación con las cebadas es similar.

En algunas situaciones más extremas se comenzó a analizar la posibilidad de quemar los cultivos de invierno y destinarlos a siembras de soja. Las reservas de agua en el suelo son muy bajas y en días donde se debería estar iniciando la siembra de maíz en la región, lejos estamos de eso.

Las perspectivas de lluvias para los próximos días son malas. Mayor parte de los lotes de maíz están pasando a siembras tardías (fin de noviembre a principios de diciembre) salvo ambientes donde por características de lotes de muy alto potencial con aporte de napa, se está esperando una lluvia para iniciar la siembra.

Según el pronóstico oficial El niño Oscilación del Sur (ENSO) difundido a principios de agosto por el International Research Institute (IRI) se espera que la niña continúe durante los meses de primavera con una probabilidad del 80%, disminuyendo a 50% a principios de 2023.

En este sentido, para lo que viene, se establecen estrategias defensivas con el fin de amortiguar la falta de agua. Siembras tardías en maíz, aumento de la proporción de grupos de maduración más largos en soja, fechas de siembra de noviembre en soja, secado anticipado de los cultivos de cobertura, estrategias de fertilización más conservadoras, son algunas de las prácticas de manejo que tomarán relevancia en esta campaña.
 

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