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De Rojas al mundo: Joaquín Teyssandier y su temporada perfecta

El taekwondista rojense repasó su camino en una charla íntima con Diario Núcleo. Sus inicios, presente y cómo se ve en el futuro. Un repaso por su carrera deportiva. El deportista cerró un año inolvidable con títulos y reconocimientos.

Hay años que no entran en un calendario. A Joaquín Teyssandier, cuando llegó diciembre, no le alcanzaron las manos para sostener tantas copas ni el pecho para guardar tanta emoción. Porque 2025 no fue un año más: fue el año en el que tocó el cielo con las manos, al vestir la celeste y blanca, y por  llevar el nombre de Rojas por el mundo y confirmar que los sueños, cuando se trabajan, se cumplen.

Campeón mundial en Barcelona, campeón nacional en Jujuy y distinguido como deportista del año en su propia ciudad. El recorrido emociona tanto como sus palabras, esas que nacen sin libreto, como si estuviera charlando con amigos.

“Yo arranqué de muy chico, nunca existió esa presión. Siempre fue hacer torneos, competir, rodar, pero más como diversión”, cuenta a Diario Núcleo Joaquín, al recordar los primeros pasos en la Escuela Regional de Taekwon-Do que conduce su padre y maestro, Federico Teyssandier.

En San Salvador de Jujuy, en la 50ª edición del Campeonato Nacional de Taekwon-Do ITF, que reunió a más de 700 competidores de todo el país, el rojense se consagró campeón en Lucha individual (+82 kilos) y también en la competencia por equipos, representando a la provincia de Buenos Aires. Un cierre dorado para una temporada extraordinaria.

Pero el camino no fue lineal. Hubo pausas, búsquedas y decisiones difíciles. “Cuando pasé a la categoría prejuvenil iba a ingresar a mi primer mundial, en 2016, pero decidí dejar la disciplina por una cuestión personal. Estuve casi cuatro años fuera”, recuerda. El punto de quiebre llegó en 2018, como espectador del Mundial disputado en Tecnópolis. “Quedé completamente shockeado. Dije: tengo que dejar lo que estoy haciendo y volver. Yo tenía que estar ahí”.

Desde ese momento, el regreso fue total. Entrenamiento, constancia y una reconciliación profunda con la competencia. “Con el tiempo me fui amigando con la lucha, con el entrenamiento, con la práctica, y hoy me paro donde estoy”, dice Joaquín, que hoy no solo compite, sino que también enseña. Dirige escuelas de taekwon-do en Rojas y en Manuel Ocampo, además de una escuela de kickboxing en Rojas.

“Yo soy completamente artista marcial, practicante y deportista”, afirma, sin medias tintas. Y cuando le preguntan si hay una disciplina que le gane a la otra en el corazón, sonríe: “Siempre lo preguntan. Las disciplinas son muy similares, están las dos en el corazón”.

El 2025 también quedará grabado por lo vivido en Barcelona, donde se disputó el Campeonato Mundial de Taekwon-Do ITF. Allí, Joaquín fue una de las grandes figuras del certamen: campeón mundial en Lucha individual y por equipos, consagrándose como el mejor competidor masculino del torneo. Junto a él, la Escuela Regional volvió a brillar con actuaciones memorables de Sabrina Mai (cuatro oros), Camilo Teyssandier (dos platas) y Paulo Rimaulo (bronce).

“Representar a la Argentina es algo muy fuerte. No siempre estamos en modo caballito de carrera: nos frustramos, no queremos entrenar, después queremos entrenar el doble. Somos personas”, reflexionó. Y agregó: “Que me hayan reconocido con el Cumbre de Oro me da un cierre satisfactorio del año”.

Ese reconocimiento llegó en la 40ª Fiesta del Deporte de Rojas, realizada en el gimnasio Alfredo Bertolotti del Club Sportivo, donde Joaquín fue distinguido con el Premio Oro, compartió protagonismo con deportistas de distintas disciplinas de su ciudad, la misma que lo vio empezar.

Cuando se le pregunta qué lo apasiona de la docencia, no duda: “Trabajamos para que la escuela sea comprometida con lo pedagógico y lo deportivo. En 2026 seguramente habrá más escuelas abiertas”. La Escuela Regional de Rojas sigue creciendo y consolidándose como referencia en el norte bonaerense.

Antes del cierre del "mano a mano" con Diario Núcleo, el rojense resumió su vida con la simpleza de quien entiende que lo esencial no necesita demasiadas palabras. “Si tengo que definir esto en dos palabras, es mi vida”. Y agradece: “Primero a ustedes, que nos siguen de manera desinteresada. A mi familia, a mis amigos, a mi novia, a mi hijo. Valoro mucho a quienes acompañan de verdad”.

Rojas escucha, aplaude y se emociona. Porque cuando un deportista llega tan alto sin olvidarse de dónde salió, el logro también es colectivo.