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Santiago Dubois: "Creo que dejé una huella en el básquet"
BASQUET

Santiago Dubois: "Creo que dejé una huella en el básquet"

El ´Loco´ pasó de visita por la redacción de Diario Núcleo, y dejó un montón de conceptos, en un riquísimo mano a mano.

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Santiago Dubois es todo un personaje dentro del ambiente de básquet, no solo de Pergamino sino a nivel nacional. Apodado “Tiro-loco” o “el loco”, hizo las mil y unas dentro y fuera de la cancha. Tuvo una maratónica carrera: defensió los colores de Independiente de General Pico, Tres de Febrero, Independiente de Zárate, Estudiantes de Olavarría, Siderca de Campana, Unión Gimnástica de Sokol del Chaco, Argentino, Ciclista y San Martín de Junín, y ahora continúa ligado a “la naranja” pero como entrenador de la Primera del Club Sports de Pergamino.

El ´Loco´ pasó de visita por la redacción de Diario Núcleo, y dejó un montón de conceptos, en un riquísimo mano a mano. 

- P. Santiago, llegás elegante de traje y corbarta, ¿Quedaron atrás los cortos y las musculosas?

- SD: “Me encantaría ser eterno en el tema del pantalón corto y de la camiseta de básquet, de por vida, pero la edad no viene sola. Gracias a Dios pude jugar hasta los 40 la liga profesional, y de ahí cuando vine a Pergamino pude jugar hasta los 50, que fue cuando me retiré en el básquet local, en Primera, que era lo que yo tenía pensado. Quería jugar con mis dos hijos, y lo pude hacer cuando tuve 48 años, y sin embargo estiré un par más, hasta los 50. Lo pude disfrutar mucho. Últimamente, estoy arrastrando todas las lesiones que he tenido durante toda mi carrera profesional, las cuales me impiden hasta para jugar un torneo de Segunda,  lo único que puedo hacer es bicicleta y natación, lo que te dicen cuando no podés hacer un deporte de contacto”.  

- P. ¿Cómo nació este vínculo con el básquet?

- SD: “Yo no jugaba al básquet, aunque en Bahía jugás al básquet por decantación, pero sí era muy buen jugador de fútbol, era un crack, no me podían parar. Jugaba de 9, de 7, perola posición donde yo me sentía más cómodo era de 8, el famoso carrilero por la derecha, como se dice ahora. Me gustaba correr, meter. Era alto ya, y aparte jugaba el vóley en el Club Liniers de Bahía Blanca. Estuve en la Selección Provincial de Vóley, en la Sub 19, jugaba bien, además de estar en Primera. El club quedaba a dos cuadras de mi casa, y un día me vienen a buscar de Estrella de Bahía, que también tiene básquet, así que jugaba tanto al fútbol como al básquet, hacía las dos cosas, aunque un poco más me dedicaba al fútbol. Son deportes totalmente diferentes. Al otro año arranca la Liga Nacional, y yo en realidad me sentía mucho más cómodo en el fútbol que en el básquet, porque tenía más habilidad, me sentía con más confianza; en el básquet tenía salto, garra, corazón, y era físicamente un animal, pero después técnicamente no. 
Había un torneo en La Pampa, en cancha de Pico Fútbol, me llaman por teléfono y me dicen ´vamos porque no pueden ir Richotti, Faggiano, Pettorosso´. Yo les dije que no tenía ni zapatillas, así que me prestaron un par y fuimos. Me fue más o menos bien. Después me llaman de Olimpo para ir a jugar al fútbol, pero a la vez me llama Independiente de General Pico para jugar al básquet. Me empiezan a hablar de plata, no era como ahora, no había tanta información, yo era un pibe, estaba entusiasmado. En definitiva, arreglé por buena plata y me fui a jugar a Independiente. Ese primer año imagínate, lo único que hacía era defender a los americanos, corría y defendía, nada más, hacía 4, 6 puntos por partido. El segundo año ya había mejorado, y el tercero salí goleador de la Liga. Venían 3 americanos, yo, 4 americanos más, después recién ahí Esteban De La Fuente, Richotti, entre otros. Yo observaba el juego de los demás, tenía mucho poder de asimilación, tengo facilidad para el deporte”.

- P. Recién hablabas de tu primer contrato. ¿Te acordás que hiciste con ese primer sueldo? 

- SD: “Me compré un auto, un Renault 18. Le devolví el auto a mi viejo qué me había comprado, un 404 modelo ´76. Así que junté varios sueldos y pude comprarme ese Renault”. 

- P. En esa incipiente Liga, saliste goleador, en el lote con los americanos. ¿Cómo fue era lidiar con eso, la fama, los fanáticos?

- SD: “Te imaginas que en La Pampa fue como un boom, como una ´basketmania´. Había un periodista que escribía todo como un gran espectáculo y eso hacía que la gente fuera al básquet. Creo que la prensa tiene mucho que ver en cuanto a la convocatoria de gente. A mi me elevó en un nivel tremendo. Los chicos querían ser como Cortijo, como Campana o como Dubois. Todavía tengo todos esos recortes de diarios. En un partido hago 60 puntos, en otro hice 42, y me ponen en los diarios que no había brillado, así era todo en ese momento. Éramos ídolos populares en La Pampa”. 

- P. ¿De donde viene ´El loco´ Dubois´? 

- SD: “Viene por mi forma de juego, por la forma de festejar los goles. Siempre fui mi propio marketing.  Yo decía que si hago algo más de show para la gente van a venir a ver el equipo, y van a venir a verme a mí.  Si la gente viene a verme a mí y cada vez hay más, van a comprar una rifa o lo que salga del club, el merchandising; entonces el club va a tener plata para pagar, era como un círculo vicioso” 

- P. Vincha, pelo largo, alto, con una tremenda personalidad. ¿´El loco´ también puede ser por Hernán Montenegro? Y si es así, ¿Cuánto hay de Montenegro en Dubois? 

- SD: “Con el ´Loco Montenegro´ jugaba en contra. Yo usé la camiseta 8 por él. Claro que era un referente para mí. Casi compartimos una Selección de Provincia en un torneo en La Rioja, que al final él se bajó, aunque compartimos entrenamientos. Tuvo mucha influencia en mí, sobre todo porque jugábamos en el mismo puesto. 
Aunque había una persona que yo miraba mucho en Bahía, era un gordito que no medía más de 1,80, que era Fernando ´Nano´ Lacasa. Se posteaba, hacía un par de movimientos para un lado, se daba media vuelta, tiraba un gancho, tablero y adentro. Lo defendían los americanos de dos metros y no lo podían parar.  Hacía 3o, 40 puntos por partido. Y yo decía ´cómo hace este tipo´. Entonces empecé a inventar el gancho mío; lo practiqué de derecha, me empezaron a marcar, así que lo tuve que cambiar hacia la izquierda. Comencé a hacer una media vuelta falsa sobre el jugador, que es casi algo nunca visto, solo en muy pocos jugadores lo pude ver, y con esos movimientos jugué varios años en la Liga”. 

- P. Haciendo honor a tu sobrenombre, ¿cuál fue la mayor ´locura´ de Dubois? 

- SD: Tengo varias, pero hay una anécdota que siempre cuento: la pelea con un periodista. La historia fue con Juan Carlos Francomano. Habíamos ganado 12 partidos seguidos y perdimos tres al hilo. Nos criticó, mal. Se me fue la mano y lo agarré del cuello. Entonces no me nombraba en el diario. Decía “el jugador de Bahía Blanca”. Aun haciendo entre 27-30 goles por partido. En un juego de local contra Deportivo Madryn hice 27. Terminó el partido y me había puesto una camiseta debajo de la casaca que decía “JC el Loco te saluda la puta que te parió” y di la vuelta olímpica mostrándosela a las 5000 personas que había en la cancha. Después hice los tres triples de lado a lado, era noticia a nivel nacional, salí en la “Sólo Básquet”, y en el diario local nada. Párrafo aparte, de ahí vino el sobrenombre ´Tiro-loco Dubois´. El director de deportes lo cuestionó al periodista porque no había hecho la nota siendo que había sido la figura del equipo. Vino otro periodista a hacerme la nota, doble página en el diario, una escopeta en la mano, arco y flecha, todo el circo. Al tiempo me encontré con ese periodista ocho en una fiesta, me pidió la camiseta, obviamente que se la dí. 
 

- P. ¿Nunca se dio la posibilidad de jugar en el exterior?

- SD: ”En ese momento no era como ahora, no había jugadores afuera. Sí en la crisis hubo muchos que tenían la ciudadanía europea y se iban, pero no era como ahora que es mucho más fácil. Si hubiese estado la oportunidad me hubiera encantado irme”.  

- P. Fuiste uno de los jugadores pioneros de esas Ligas (Nacional, TNA, B) que se estaban gestando. ¿Cómo ves el básquet en la actualidad?

 
- SD: "En realidad, la crisis económica que hay en Argentina ha hecho que los jugadores se vayan a otros países. Los chicos se van a jugar a Europa, van a buscar la ciudadanía, ganan quizás 1000 euros, que es un montón para la realidad nuestra. Hoy no hay club que pueda pagar esa diferencia, dependiendo el nivel y de pibes que recién empiezan. Hoy se abrieron ligas como Nueva Zelanda, México, Paraguay, Chile, Uruguay, ni hablar de Brasil, todas son puertas para nuestros jugadores porque pagan en dólares, y eso es muy tentador porque la vida de un jugador de básquet es muy corta. Con este panorama uno entiende la situación de los clubes, es muy complicada. Pienso que si fuera dirigente sería muy difícil estar en un club en este momento del país, en lo que conlleva armar un equipo, un plantel competitivo. En un mes la realidad de la Argentina es una, después al tiempo cambia, a los seis meses ya no es lo que era al inicio, es muy difícil proyectar así, y eso repercute, indefectiblemente, en el nivel de la competencia. Obviamente que el nivel de la Liga ha caído bastante. Antes acá jugaban los mejores, era muy difícil llegar a Primera. Hoy, quizás, es un momento de transición, esperemos que se normalice la situación económica para que los pibes no emigren y los podamos disfrutar acá". 

- P. ¿Qué jugador te costó más marcar o te deslumbró? 

-SD: "Tuve la suerte de jugar seis provinciales, jugué con la Selección de La Pampa y de Provincia de Buenos Aires. Había uno que yo no lo podía creer, uno lo veía y decía ´este flaquito qué me va a pasar´…El ´Pichi´ Campana. Era tremendo. No solamente era un crack como jugador, indefendible, un animal, pero también es una gran persona. El ´Pichi´ no era un tipo grandote, pero realmente tenía una calidad admirable. Después también un montón de extranjeros eran muy buenos, uno los observaba para copiar movimientos y jugadas. Y el ´Loco´ Montenegro ni hablar, picaba la pelota como si fuera un base con la altura que tenía, y la visión periférica para pasar la pelota y asistir. Armaba un show tremendo, era un referente. Había muchos jugadores muy buenos en esa época: Cortijo, Milanesio, etc. Antes no había videos, ni Youtube, ni las posibilidades de ver a un jugador como hay ahora, los tenías que ir a ver a los estadios, en la cancha. Por suerte compartí muchos momentos con ellos".   
 

- P. Con tantos años dentro del ambiente, ¿te quedaron amigos?

- SD: "Sí, obvio, muchos amigos, y con esto de las redes sociales nos hemos vuelto a juntar. Tengo muchos amigos en cualquier parte del país, es impresionante. Siempre les digo a mis hijos que uno puede jugar bien o mal al básquet, pero vos tenés que ser mejor persona. Eso me enseñaron mis padres, y es lo que transmito a mis hijos: saludar, ser correcto, ser buena gente, tener valores”.

-P. ¿Cómo vivís y sentís la etapa de entrenador?

- SD: "No sufrí el cambio de jugador a entrenador, tenía muy en claro, sabía que en algún momento iba a pasar, y cuando lo dejé no me costó tanto. Dejé tarde la profesión de jugador, tuve la suerte de seguir en la cancha hasta los 50 años. A mi lo que más me gusta de ser entrenador es trabajar con las categorías superiores, si bien me gusta la enseñanza en las formativas, donde veo me meto, pero me gusta más la parte de pulir al jugador que ya viene con bases formadas pero que le falta información, que es cuando llega a Primera. Me siento muy cómodo con esa faceta. Trabajo de visitador médico (por eso el traje, risas) y el club es mi cable a tierra. Me gusta ir al club, ver las formativas, ver el básquet femenino, la U17, Primera, soy un gran consumidor de básquet”.  

- P. Con tanto camino, ¿Quiénes han sido tus referentes?, ¿Quiénes te marcaron como entrenadores? 

- SD: "En realidad tuve muchos técnicos. He llegado a tener hasta al gran ´Beto´ Cabrera, que era mi ídolo de chico. Yo soy de Estudiantes de Bahía por el ´Beto´ Cabrera, y las vueltas de la vida hizo que lo tuviera de técnico. Pero generalmente ningún entrenador te deja el cien por ciento. Siempre digo que de cada uno tomas un porcentaje. Yo enseño lo que a mi me parece, y el jugador toma lo que él necesita y le sirve. Así me pasó a mí; tomé lo que necesita de cada entrenador para capitalizarlo en mi forma de juego, había mejores y otros no tanto. He tenido entrenadores que eran excelentes entrenando y cuando llegaban al partido hacían agua, por ejemplo con los cambios, con las decisiones. De todos modos, siempre los entrenadores algo te dejan".  

- P. Sos padre de jugadores que heredaron el amor por el mismo deporte. Vos decís que son una familia que viven mirando básquet. ¿En qué rol te pones con ellos: padre, ex jugador, entrenador, les das consejos, los dejás que ellos mismos experimenten acierten o se equivoquen? 

- SD: "Generalmente, en los partidos los acompaño. No me meto porque no sé lo que puede haberles dicho el entrenador, quizás indica una cosa y yo estoy viendo otra, no me corresponde. Después en casa puede ser que se de la charla, compartimos ideas, lo que se hizo bien o mal, ellos me consultan, pero yo no les digo lo que tienen que hacer, en ese sentido no soy el padre que está enamorado de sus hijos basquetbolistas y los hago ver que son los mejores. Soy bastante crítico, les digo cuando me consultan, lo que hacen bien pero también lo que hacen mal".  

- P. Sos palabra más que autorizada, ¿Qué opinión te merece Pergamino Básquet?
 
- SD: "Me parece un proyecto muy interesante, más ahora con la llegada de Julián Pagura.  No es común ver a un entrenador profesional que viene a dirigir un equipo de Liga, cualquiera sea la liga, y que se involucre tanto en el básquet local. Me parece que es único. Mirá que estuvo en varios clubes y los entrenadores principales cuando mucho van a ver las inferiores de ese club, nada más. Realmente lo de Julián es tremendo porque vos lo ves al tipo en todos los partidos, U13, U15, U17, etc, femenino, está ahí mirando, está ocupad y preocupado por el básquet de Pergamino. Creo que si llegamos a poder capitalizar eso, le va a hacer muy bien al básquet de la ciudad, ya que estuvimos dormimos durante mucho tiempo. Esto puede llegar a ser el puntapié interesante para que vuelva a surgir el básquet como fue con Gimnasia en la Liga".   

- P. ¿Y hoy por hoy a quién ves en Pergamino como un jugador formado o con proyección?

- SD: "Bueno, varios han salido de la “escuelita de Sports”: Tortonesi, Zanzottera, los Bolívar, mis hijos, etc, puedo armar un equipo (risas). Pero volviendo a tu pregunta, Benjamín Levanto es una realidad, en la Liga Argentina lo demostró. Yo capaz que lo probaría jugar en la Liga Nacional tranquilamente. Lucho González también me encanta, tiene que creérsela un poquito más, pero tiene de todo para triunfar también. Federico Gobetti que tiene un montón de armas, Lucas García Cano, su hermano Santiago también. Los chicos de Pergamino Básquet salieron de la liga local, es todo un mérito, tienen que aprovechar esto de jugar en La Liga”.
 

- P. Santiago, vamos cerrando. Dos frases y vos las completas…El loco Dubois es para el básquet…

- SD: “El ´loco´ Dubois es para el básquet alguien que dejó una huella. Gracias a Dios no pasé desapercibido. Imagínate que jugué la mayor parte de mi vida en la Liga, en el ex TNA". 

- P. La última…Y el básquet es para el ´loco´ Dubois…

- SD: “Sí me lo pongo analizar es mi vida. Lo que pasa es que volvemos a lo mismo que hablamos antes: debido a la situación económica del país uno no puede vivir solamente del básquet. Lamentablemente, mi vida hoy pasa por otro trabajo, por ser visitador médico, pero el básquet sigue siendo mi vida porque no puedo estar sin él;  por eso soy técnico, por eso voy a los partidos, veo básquet en la televisión, por streaming, como sea. Realmente es mi cable a tierra”. 
 

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