Un poderoso temporal invernal golpeó en simultáneo a ambos lados del Atlántico, con nevadas intensas, vientos extremos y severas complicaciones en la vida cotidiana tanto en Europa como en Estados Unidos.
En España y Portugal, la borrasca Kristin dejó un escenario inusual, con amplias zonas cubiertas de nieve, rutas cortadas y servicios suspendidos. En paralelo, el este estadounidense enfrenta una ola de frío ártico y la amenaza de una gran tormenta invernal que mantiene en vilo a millones de personas.
Madrid amaneció cubierta de nieve, al igual que numerosos municipios del norte y del oeste del país. La situación provocó atascos kilométricos, desvíos en el transporte público y la activación del Plan Especial de Inclemencias Invernales. Más de 2.100 kilómetros de rutas presentaron complicaciones, especialmente en la red secundaria.
Extremadura fue una de las regiones más afectadas, con rachas de viento de hasta 150 kilómetros por hora, daños en viviendas, caída de árboles y cortes en el suministro eléctrico y telefónico. En Andalucía se suspendieron clases y actividades al aire libre, mientras que el aumento del caudal del río Guadalquivir llevó a declarar la alerta roja en Jaén.
El temporal también obligó a restringir accesos en la Alhambra de Granada y a interrumpir el tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar. En Portugal, las autoridades activaron alertas por lluvias intensas, viento y nieve en zonas montañosas del norte y el centro del país.
Al mismo tiempo, el este de Estados Unidos atraviesa uno de los episodios de frío más intensos del invierno boreal. Meteorólogos advirtieron sobre la posible formación de un “ciclón bomba” frente a la costa atlántica, con nevadas significativas desde las Carolinas hasta el noreste, fuertes vientos y sensaciones térmicas extremas. Incluso Florida podría registrar temperaturas inusualmente bajas, con riesgos para la agricultura.
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