Descarriló un nuevo tren en España y murió el maquinista
Es el segundo siniestro de gravedad en la red ferroviaria española en las últimas horas, profundizando la crisis en el sistema de transporte tras la colisión masiva en Adamuz.
Una nueva jornada de luto envuelve al sistema ferroviario español. Ayer, una formación de Rodalies de Catalunya perteneciente a la línea R4, que realizaba el trayecto entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida, impactó violentamente contra un muro de contención tras una salida de vía. El balance inicial de las autoridades de Protección Civil confirma el fallecimiento del maquinista y al menos 20 pasajeros heridos de diversa consideración.
El operativo de emergencia
La alerta se activó tras recibir el servicio de emergencias 112 un total de 28 llamadas de pasajeros y testigos que daban cuenta del estruendo y los gritos de auxilio provenientes de la zona del impacto. De inmediato, se movilizaron 15 dotaciones de los Bomberos de la Generalitat, quienes trabajaron en la estabilización de los vagones y en la extracción de las personas atrapadas entre los restos del coche de cabina.
Antes de confirmarse el deceso del motorman, el alcalde de Gelida se hizo presente en el lugar para coordinar las primeras tareas de asistencia. "El panorama es complejo. Podemos confirmar que hay entre cuatro y seis personas en estado grave que han sido trasladadas a centros de alta complejidad, mientras que el resto presenta heridas leves o cuadros de crisis de ansiedad", señaló el funcionario local a los medios de prensa apostados en el perímetro de seguridad.
Se trata del segundo accidente ferroviario de gravedad en un lapso de tiempo reducido, sumándose a la catástrofe ocurrida en Adamuz (Córdoba), donde la colisión entre dos trenes dejó un saldo trágico de 42 víctimas fatales. La repetición de fallos en la red ha puesto bajo la lupa los protocolos de seguridad de Adif y las inversiones en mantenimiento de las vías.
Si bien las causas exactas del descarrilamiento e impacto contra el muro aún son materia de peritaje, los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya se desplazan hacia Catalunya para recuperar las cajas negras de la formación.
Las primeras hipótesis no descartan un fallo en el sistema de señalización o un problema estructural en la infraestructura, dado que el tramo entre Sant Sadurní y Gelida es conocido por su trazado sinuoso.