En un movimiento diplomático que ha sacudido los tableros internacionales, el Vaticano se convirtió este lunes en el epicentro de la política venezolana. Bajo un manto de estricta confidencialidad, el papa León XIV recibió en audiencia privada a la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. El encuentro, revelado apenas minutos antes de su inicio por el boletín de la Santa Sede, marca un hito en la relación entre la Iglesia Católica y la nueva realidad política de Venezuela, alterada drásticamente tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero.
La cita en el Palacio Apostólico no solo destaca por quiénes participaron, sino por el momento en que se produce. Machado, quien llegó a Europa tras una salida cinematográfica de la clandestinidad en diciembre, se encontró con el primer pontífice estadounidense de la historia. A pesar de que su nombre no figuraba en las listas de audiencias previstas, la relevancia de la reunión fue inmediata.
Tras el cónclave, Machado describió la experiencia como una "bendición", señalando que su prioridad fue transmitir la resiliencia del pueblo venezolano. La dirigente enfatizó la urgencia de interceder por los presos políticos y aquellos ciudadanos que permanecen desaparecidos, una herida que la transición aún no ha logrado cerrar.
La presencia de Machado en Roma añade una capa de complejidad a su relación con la Casa Blanca. Aunque Donald Trump reconoció su gentileza tras la caída de Maduro, inicialmente puso en duda su capacidad de liderazgo, favoreciendo interlocuciones con figuras como Delcy Rodríguez para gestionar la transición. Machado tiene previsto viajar a Washington para reunirse con Trump hoy o mañana miércoles.
Desde el punto de vista estratégico, el entorno de Machado (Comando por Venezuela) subrayó ante el papa la legitimidad de los resultados electorales de julio de 2024, reafirmando que el mandato popular pertenece a Edmundo González Urrutia. Según la líder, el respaldo de la Iglesia y la presión de Estados Unidos son los dos pilares que permitirán "la derrota del mal" en el país caribeño.
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