Salto
EN VILLA CAÑAS

Quién era Nicolás Skare, el piloto de Salto que murió en una exhibición aérea

Era propietario de una empresa de pulverizaciones, ubicada en la Ruta Provincial 31, entre Salto y Gahan. Siempre fue un apasionado de los aviones.

Todo se preparaba para que sea una fiesta. Los rayos de sol le ganaban al frio soplido del viento y hacía que la temperatura sea agradable. El público poco a poco se fue acercando al Aeroclub de Villa Cañás (a unos 180 kilómetros de Rosario), lugar donde estaba estipulada la cita para mirar las acrobacias que iban a realizar los pilotos con sus aviones en el festival aéreo, un evento tradicional que se realiza todos los años.

Sentados en sus reposeras, en familia, con mates de por medio, miles de personas miraban hacia el cielo azul para ver pasar una y otra vez las diferentes aeronaves hacer sus acrobacias, observar o ser parte de los vuelos de bautismo, disfrutar de la exhibición estática y dinámica de aviones experimentales, aplicadores, helicópteros y aeromodelismo.

Pero cerca de las 19 horas, el clima festivo se transformó en horror, cuando los espectadores vieron estrellarse contra el piso a un avión de guerra a reactor L29 Delfin, a poca distancia de cientos de personas que se habían congregado para ver el espectáculo.

Como resultado del accidente, el piloto y su acompañante que iba en la nave murieron en el momento. Las dos víctimas fatales fueron identificadas como Gastón Vanucci (quien piloteaba el avión) y el vecino de Salto, Nicolás Skare (66).

La noticia causó un gran dolor en todo el país, principalmente en la localidad saltense donde todos conocía a Skare y su pasión por los aviones.

La nave en la que el saltense iba a terminar haciendo lo que fue su último vuelo, la había comprado un empresario de Carlos Casares en California y la trajo a la Argentina.

Skare también era muy conocido y querido por su paso por Bomberos de Salto, donde  fue oficial del Cuerpo Auxiliar.

Skare era propietario de una empresa de pulverizaciones, ubicada en la Ruta Provincial 31, entre Salto y Gahan, por lo que su actividad comercial lo hizo conocido en el ámbito rural por los servicios que prestaba. Mientras que en sus tiempos libres, seguía ligado a su pasión con vuelos de acrobacia.

Así, el L29 Delfin era una de las principales atracciones del festival aéreo de Villa Cañás, tal cual lo promocionaban sus organizadores. Se trata de un avión de reacción (creado con objetivos de entrenamiento militar para el combate aéreo), fabricado en Checoslovaquia para las naciones del Pacto de Varsovia -en el período de la Guerra Fría-, y que reemplazó a los Mig 15 y Mig 17 F de origen ruso.

Volaron desde 1966 hasta 1977, y cuando se dejan de usar como entrenadores pasan a formar parte de diversas fuerzas aéreas. Luego se volvieron obsoletos y pasaron a manos privadas.

En el mundo quedan unos 50 aviones L-29 y éste que se estrelló este domingo en la provincia de Santa Fe era el único en Sudamérica.