Barrio Fullana: el avance del progreso en una antigua zona de Pergamino
La comunidad pergaminense lo reconoce por el apellido de la familia que dio origen a sus tierras. Ubicado en un punto estratégico del sur de la ciudad, este sector combina la paz de sus calles internas con el movimiento incesante de cuatro avenidas clave, mientras su emblemático pulmón verde resiste frente a la urbanización.
Aunque en los planos del catastro pergaminense figure originalmente como "Barrio Mariano Moreno", para la mayoría de los vecinos de Pergamino la zona comprendida entre las avenidas Malvinas Argentinas (Ruta 8), Barrancas del Paraná, Liniers y Ernesto Illia se denomina "Barrio Fullana". Una zona muy especial marcada por la presencia del monte que lleva ese mismo nombre, y que ocupa más de un tercio de la superficie del barrio, y la proximidad con la Terminal de Omnibus, el Hospital San José y, desde hace 20 años, también la UNNOBA.
Vista aérea del barrio, donde puede comprobarse que el monte ocupa más de un tercio de la superficie total.
Es un barrio con características particulares, con un ritmo casi pueblerino en las calles internas y muy intenso en las cuatro importantes arterias que lo delimitan. A pesar de tener una superficie reducida, posee tres sectores diferenciados por su actividad; la zona próxima a las avenidas Liniers y Barrancas del Paraná tiene un perfil industrial, con fábricas, talleres y galpones; el tramo más cercano a la avenida Ernesto Illia es más comercial y residencial, mientras que el sector próximo a la Ruta 8 y el Monte Fullana es casi rural.
La vieja casona de la familia Fullana, hoy remozada.
Algunos vecinos memoriosos recuerdan que el monte solía ser punto de encuentro de jóvenes y sitio de picnics los fines de semana, aunque con el tiempo fue cayendo en desuso y tuvo varias décadas de abandono. En la actualidad se encuentra en franco retroceso y probablemente en algunas décadas termine "devorado" por los ladrillos y el pavimento.
Limita al Norte con el Barrio Belgrano y las calles con dirección Norte - Sur y viceversa mantienen su nomenclatura (Francia, Perú, Vicente López y Alberdi), al Este con el Barrio Villa Fernández y del mismo modo, las calles de éste último mantienen su nombre en Fullana (Sabino, Fullana y José Vela), al Sur, separado por la Avenida Malvinas Argentinas (Ruta 8) se encuentra el barrio Malvinas y al Oeste prácticamente comienza la zona rural, aunque ese tramo pertenece también al denominado Barrio Mariano Moreno.
Plaza del Niño, en el corazón del barrio.
En la actualidad, el barrio está en permanente cambio y crecimiento, con obras avanzando y el monte en retroceso, con servicios a la altura de cualquier otro barrio de la ciudad.
Entre las instituciones más destacadas que funcionan en el perímetro del barrio cabe destacar el Vivero Fullana, empresa familiar de larga trayectoria, y el Hogar y Centro de Día San Camilo, una institución pergaminense muy querida con sede en la calle Francia entre Liniers y Sabino.
Sus vecinos elogian la tranquilidad del barrio y el hecho de tener "todo a mano" pero se quejan del estado del asfalto, de la complejidad del tránsito en las cuatro avenidas que lo circundan y sobre todo de los pastizales presentes en varios terrenos baldíos de la zona.
Avenida Liniers: tránsito intenso, talleres, fábricas y galpones.
Orígenes
Según pudo averiguar DiarioNucleo.com, el predio perteneció antiguamente a la Familia Fullana y estuvo destinado a la actividad agropecuaria. El casco de lo que fue el establecimiento rural aún sobrevive en la actualidad, en excelente estado de conservación. A finales del siglo XIX, lo que hoy es un barrio era apenas el monte, que en ese entonces tendría el doble de la superficie actual, y la antigua casona.
El despertar social del barrio llegó de la mano de la salud. A finales del siglo XIX y principios del XX, la epidemia de tuberculosis dio origen al Hospital de Llanura. Todo el predio que hoy ocupan el Hospital San José, la Región Sanitaria IV, el Instituto Maiztegui, el Barrio Municipal y la UNNOBA, era parte de aquel centro sanitario. Esa proximidad fue el motor que impulsó los primeros loteos y la llegada de las familias que empezaron a poblar las continuaciones de las calles Francia, Alberdi y Vicente López.
Los vecinos destacan el sistema de contenedores.
El Hospital de Llanura fue uno de los centros de salud más importantes del país hasta la mitad del siglo XX, ya que al mismo eran derivados pacientes de todo el país y las instalaciones (que en esa época ocupaban un entorno prácticamente rural) eran destacadas por su amplitud, luminosidad y modernidad; algunos de los pabellones siguen en uso en la actualidad, aunque destinados a un uso diferente. También sobrevive la capilla del Perpetuo Socorro, que data de aquella época.
La importancia del Hospital era tal que todo lo que hoy es Villa Fernández y también Fullana se desarrolló bajo la enorme influencia de ese centro de salud y luego, con la instalación de la Terminal, del nuevo Hospital San José y más adelante el Barrio Municipal y la Unnoba, el sector de Fullana se vio traccionado por el progreso, que llegó rápidamente a la zona.
Vivero Fullana, institución emblemática del barrio.
Características
Fullana no es un barrio lineal; su fisonomía cambia según la avenida que se transite; en la zona próxima a la avenida Liniers conviven talleres mecánicos, grandes galpones, plantas de agua envasada, depósitos y concesionaria. La avenida Illia: Representa el empuje comercial, con una actividad vibrante y constante movimiento de vecinos.
En los últimos años, el barrio también se ha convertido en el lugar elegido por la comunidad gitana para radicarse, sumando una nueva capa a la diversidad cultural del sector.
La consolidación de la UNNOBA transformó el sur de la ciudad. En el barrio Fullana, esto se tradujo en un fenómeno inmobiliario: la proliferación de condominios y mini departamentos.
Las viviendas tipo condominio o "mini departamentos" son una constante en el barrio.
Aunque originalmente se pensaron para alojar a los estudiantes universitarios o como alquileres temporales para familiares de pacientes del Hospital San José, hoy la realidad muestra que son habitados mayormente por familias o personas solas que buscan la modernidad en un entorno natural.
Durante los últimos quince años, el barrio recibió agua corriente, cloacas, pavimento y contenedores para la recolección de residuos, lo cual mejoró de manera significativa la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, en las calles Francia y Perú, los vecinos manifiestan que el pavimento está deteriorado y que hay pérdidas de agua en algunos sectores, que contribuyebn al deterioro de la cinta asfáltica.
Los vecinos aseguran que los pozos vuelven a formarse después de las obras de bacheo.
Reclamos
Pese a contar con todos los servicios (pavimento, cloacas, agua potable, luces LED y recolección por contenedores), el barrio enfrenta deudas pendientes.
Los vecinos señalan dos problemas principales: la inseguridad (por la falta de cámaras de monitoreo) y el estado de las calles. En el primer caso Daniel, un vecino de la zona que dialogó con DiarioNucleo.com, manifestó que "el problema es que el barrio está muy cerca del monte y de la ruta, eso agrava la inseguridad porque los delincuentes pueden escapar rápidamente a través del barrio, por ejemplo por calle Fullana, que conecta de manera directa las avenidas Illia y Barrancas del Paraná" explicó y añadió que "además, no es difícil esconderse entre los pastos o los matorrales del monte así que esa zona es un poco tierra de nadie" detalló.
Zonas con maleza en distintos sectores del barrio.
Según pudo comprobar DiarioNucleo.com, las calles internas del barrio no cuentan con alarma vecinal ni cámaras de seguridad, aunque sí las hay en algunas de las avenidas circundantes, como la esquina de Illia y Liniers.
Hace poco más de una década, la extensión de la red cloacal obligó a romper el pavimento en calles como Francia, Perú, Vicente López y Alberdi; tras el bacheo, el suelo cedió y hoy presentan pozos que dificultan la transitabilidad.
"Hemos hecho varios reclamos y la verdad es que siempre responden" señaló Daniel y agregó que "sin embargo, las cuadrillas vienen, tapan los pozos y al poco tiempo vuelven a aparecer. Se hacen bacheos, sí, pero creo que para solucionar del todo el problema va a haber que repavimentar las calles afectadas" analizó.
El cruce de la Ruta 8 y Barrancas del Paraná está considerado como "peligroso".
A esto se suma la lucha contra los pastizales. Al ser un barrio que creció recientemente y aún conserva muchos terrenos baldíos, las lluvias y el calor convierten a estos lotes en focos de maleza que generan quejas constantes entre los habitantes.
"Hay muchos terrenos baldíos y ni hablar de la zona aledaña a calle Fullana" detalló Daniel en diálogo con DiarioNucleo.com "todos esos lugares están llenos de pastizales y eso atrae las alimañas y es un foco de inseguridad; por suerte días pasados la Municipalidad estuvo cortando el pasto en la zona de la plaza y en la banquina de la ruta, pero está claro que en los predios privados los operarios no pueden entrar y mientras tanto los pastos siguen creciendo".
Calles con acumulación de agua.
Tránsito
Con relación al tránsito, el Barrio Fullana vive una realidad muy similar a la de otros barrios de Pergamino: el tránisto por las avenidas en intenso y complicado mientras que en el interior es tranquilo, casi "pueblerino.
"El tránsito en la parte interna del barrio no presenta problemas, por ahí en la calle Fullana, como tiene dos o tres cuadras que se cortan y terminan en el monte, algunas motos o autos aprovechan para pasar rápido pero nada más, tampoco hay tanto tránsito, en cambio las avenidas y la ruta son una locura" detalló Daniel "el cruce de Barrancas del Paraná y la ruta (Avenida Malvinas Argentinas) es muy peligroso, está justo en una curva de la ruta, con poca visibilidad y lejos del semáforo, mucha gente dobla a la izquierda desde la ruta para meterse en la avenida y es un drama" manifestó.
La calle Fullana une las avenidas Ernesto Illia y Barrancas del Paraná.
"Liniers es complicadísima, es muy transitada todo el día, pasan motos a mucha velocidad, andan de contramano, doblan en cualquier lado, giran en U. También hay gente caminando por la cinta asfáltica todo el tiempo. De los galpones salen y entran camiones, no tiene veredas, es una zona para andar con cuidado" señaló y agregó que "en Malvinas Argentinas pasa lo mismo, camiones, colectivos, autos y motos rápido y a toda hora. Cruzar hacia el barrio Malvinas es difícil y las opciones son pocas" remarcó.
Servicios
Por su parte, Daniel manifestó no tener mayores problemas con los servicios. Consultado por DiarioNucleo.com sobre este tema en particular respondió que "a veces hay baja presión de agua y algunos cortes de luz, por lo general breves, el sistema de recolección de residuos es bueno y los recolectores pasan regularmente, acá al menos no tenemos problemas. Por Liniers y por Illia pasan los colectivos y si queremos comprar algo en Liniers y en Illia hay de todo, la Terminal y el Hospital quedan bien a mano, tenemos cerca hasta una estación de servicio, así que no hay mucho para quejarse. Hay que tener en cuenta que apenas 20 años teníamos calles de tierra y cunetas y hoy hay pavimento, ,agua y cloacas" afirmó.
Aunque reducido en los últimos tiempos, el monte sigue siendo imponente.
"Sin embargo" siguió diciendo Daniel "siempre existió el problema de la gente que venía desde otros lugares a tirar basura al monte, en alguna época el tema llegó a ser grave pero por suerte con el tiempo ese problema quedó superado, ya que el monte es más chico y entrar con un auto a tirar basura no es tan sencillo como antes, aunque siempre hay algún desubicado con ganas de hacer daño" finalizó.
Con todos los servicios, excelente conectividad y muchos terrenos disponibles; este sector del sur de Pergamino reafirma día a día que su nombre tiene peso propio en la historia de la ciudad.