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Leandro Illia: “Mi padre Arturo añoraba mucho Pergamino”
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Leandro Illia: “Mi padre Arturo añoraba mucho Pergamino”

Desde mañana, la casa natal de Don Arturo se convertirá en museo. El hijo del ex presidente de la Nación, analizó la administración de su padre y habló de la responsabilidad del radicalismo en estos tiempos escasos de valores. También recordó anécdotas de su padre en Cruz del Eje y Pergamino.

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A la hora indicada sonó el teléfono fijo de su casa, esos aparatos que solían verse en todos los hogares hasta principios de este siglo. Leandro Illia, hijo de Arturo, el ex presidente, levantó el tubo para responder las preguntas que del otro lado un periodista empezaba hacerle.

Recién llegaba de San Isidro, donde el escritor Agustín Barletti presentó en el Concejo Deliberante de su novela histórica “Salteadores Nocturnos”, que habla sobre la vida del presidente Arturo Umberto Illia. Porque a pesar que han pasado más de 50 años de la presidencia del pergaminense, los reconocimientos por su honestidad intelectual, como le gusta decir a su hijo, siguen ocurriendo.

Llevar el Apellido Illia es toda una responsabilidad. “Hay una revalorización de su figura, o en realidad, no fue valorado en su momento como lo debería haber sido. Su conducta, su vida y su obra es lo que marcó su lucha. Esto lo pone de ejemplo en el país. Don Arturo constituye un mojón más en la historia argentina”, explicó.

Para el abogado, su padre dio el ejemplo de no pensar únicamente en el corto plazo y cuestionó que “en la actualidad sólo se piensa en lo inmediato, ni si quiera en el mediano”. Por eso mismo, recordó el Plan Nacional del Desarrollo y otras medidas que tomó Don Arturo durante su presidencia, como por ejemplo en materia salarial, educativa, salud (el medicamento visto como un bien social) y económica.

“Una sociedad tiene que tener un horizonte marcado, cosa que hoy no ocurre. Desde el radicalismo también estamos en falta porque tampoco lo está dando. La historia se recicla y busca los ejemplos. El ambiente de la política reconoce a mi padre como una persona honesta. En la política se pueden hacer muchas cosas, menos improvisar”.

Para Leandro, su padre era “un tipo con convicciones”. Y así fue su gobierno, lleno de convicciones y con las promesas cumplidas. Ya en la década del 60, Arturo Illia pensaba y sostenía que “el Pacífico era el mar del futuro”, porque países como China o la India iban a ser compradores de materia prima. “Jamás creyó en los mesías, los cuales hoy existen muchos y la gente se los traga”, sentenció el referente radical.

Corrupción y el rol del radicalismo

La política actual, en Argentina y Sudamérica, está empapada en corrupción. Para quien fuera asignado por el ex presidente Raúl Alfonsín como Secretario de Estado a cargo de la Caja de Asignaciones Familiares, el radicalismo tiene una responsabilidad que no la está cumpliendo. Además, sostuvo que “los dirigentes radicales están muy lejos de la gente y sus afiliados”, por lo que consideró que “el radicalismo tiene que hacerse un gran replanteo y debe revalorizar su ideología, filosofía y concepción humanista”.

Como es de público conocimiento, el cordobés, nacido en Cruz del Eje, está en contra de las alianzas políticas. Más allá de eso, es consciente de que de la única forma que pueden funcionar es que se ponga por delante un programa y no un nombre. “El radicalismo tiene una doble responsabilidad. La dirigencia tiene que recorrer el país, no se puede gobernar sin conocer la Argentina, ni tampoco se puede improvisar”, manifestó.

“El radicalismo no encuentra el camino, lo veo perdido. Considero que no se está haciendo una verdadera autocrítica y una restructuración de fondo. Los cargos son secundarios, son la culminación de un proceso constructivo endógeno. Primero debe haber un programa, sino no hay alianza. El radicalismo sigue lejos de la gente, permite ciertos mesianismos y el país no se puede dar el lujo de un fracaso más”.

Facundo Manes

En cuanto a los nuevos líderes o referentes radicales de la actualidad, como es el caso de Facundo Manes, el entrevistado repitió que no cree en líderes o liderazgos de un día para otro. Seguidamente dejó en claro que “lo importante no es la idea de una persona sino del partido. Y agregó: “Tengo mucho respeto por Manes, pero una golondrina no hace un verano, ni acá ni en lugar del mundo. Tiene que haber un equipo de trabajo, conciencia de la realidad social que vive el país, del trastocamiento de los valores sustantivos, de la moral y de la ética”.

“Hay que ver cómo se solucionan los terribles e inéditos problemas que tenemos. El tema es el cómo, porque describir la realidad todo lo hacemos muy bien. Estamos en un callejón muy difícil de salir y no estamos sustentados en una base sólida para parar esta decadencia total de valores que tenemos”.

La Argentina del futuro

Para Leandro Illia seguir por el camino que se transita llevará al país a estar mucho peor. Por eso invitó a que los ciudadanos, sean del partido que sean, se involucren, estudien y sean protagonistas. “Si depositamos lo que no nosotros debemos hacer en otro, luego viene la defraudación. Hay que doblar el codo y empinar para arriba. El cómo lo tenemos que discutir entre todos. La política debe nutrirse desde abajo, desde el llano, escuchar a la gente y valorarla”, admitió el abogado.

Un mojón en la historia

Historiadores de la vida de Don Arturo aseguran que el ex presidente terminó en la pobreza y hasta donó su jubilación de presidente. Su hijo admitió que “nunca le interesó la plata” y destacó que “no tuvo un solo metro cuadrado en la ciudad de Buenos Aires”, sólo su casa de Cruz del Eje que fue regalada por el propio pueblo y que hace doce años Leandro donó nuevamente. “Aquí se ven las conductas y los hechos”, sintetizó.

Otras versiones indican que el ex presidente terminó trabajando en una panadería. Su hijo explicó que en realidad era un comercio de un amigo, adonde su padre siempre iba, y el panadero lo invitaba a comer. “Don Arturo -explica su hijo- visitaba a todo el mundo, más en Cruz del Eje”.

Nunca tuvo en su conciencia el dinero. Lo he sufrido en carne propia, tuve que trabajar para estudiar, aun habiendo sido hijo del presidente. Y al otro día del golpe, me encontraba con él tomando el 60 para ir al centro. Esto son hechos reales. En su momento fue muy difícil entenderlo. Hoy tengo una gran responsabilidad y es un honor llevar el apellido que tengo. Nunca hemos usufructuado del mismo”.

Don Arturo y Pergamino

Don Arturo y todos sus hermanos nacieron en Pergamino, donde Leandro, entre risas, admite que es donde los llaman “Iya”. “Mi padre era muy amigo de Atahualpa. También recuerdo cuando estudiaba en el primario y tenía que ir al colegio, a pie, entre el barrio, o a caballo. Y los demás hermanos siempre lo cargaban porque estaba en la fila de la alfalfa, o en la parva arriba leyendo, en el pequeño campito que tenía mi abuelo. Todo lo hacían ellos, no compraban casi nada afuera. El leía y los hermanos trabajaban”, recordó.

Tanto Cruz del Eje como Pergamino son dos ciudades que marcaron a la familia Illia. “Mi padre añoraba Pergamino, además siempre iba, incluso lo llevaba yo. Le gustaba ir a la quinta donde lo visitaban los amigos que llegaban a saludarlo”, anexó Leandro, que cada vez que recuerda a su padre, con sus valores e historias, puede estar horas hablando del “mojón de la Argentina”, como a él le gusta recordarlo.

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